La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha presentado una solicitud formal para que el Centro Penitenciario de Melilla sea reconocido como Zona de Especial Singularidad (ZES). Esta categoría permitiría compensar las condiciones excepcionales en las que trabaja el personal penitenciario de la ciudad, que enfrenta cada día un entorno de alta complejidad y riesgo.
Según CSIF, la petición se apoya en una serie de factores estructurales y operativos que diferencian a la prisión de Melilla de otros centros en el ámbito nacional. Entre los aspectos más preocupantes se encuentra la constante presión derivada del tráfico de drogas y el crimen organizado, lo que incrementa la conflictividad interna y obliga a los funcionarios a desempeñar su labor en un ambiente de tensión permanente.
Condiciones laborales extremas
El sindicato también ha destacado la presencia de internos vinculados a procesos de radicalización yihadista, lo que implica una vigilancia y control que requiere una atención especial por parte del personal. Esta realidad no solo eleva la carga emocional y el estrés de los trabajadores, sino que también incrementa su riesgo personal, tanto dentro como fuera del recinto penitenciario, dado el reducido tamaño territorial de Melilla.
Las características geográficas y sociales de la ciudad añaden otra capa de dificultad. La cercanía constante con familiares y conocidos de los internos provoca un contexto de exposición continua para los trabajadores y sus familias. Además, el alto costo de la vivienda y la carestía de productos básicos impactan negativamente en la calidad de vida del personal destinado en la ciudad.
CSIF también ha señalado las dificultades de transporte y la presión migratoria en la frontera, factores que, según el sindicato, generan un entorno de “especial complejidad socio-fronteriza”. Esta situación repercute en la seguridad y estabilidad del personal penitenciario, que opera en condiciones especialmente exigentes.
La voz del sindicato
Manuel Salvador Molina, responsable del sector de Instituciones Penitenciarias de CSIF Melilla, ha defendido la necesidad de que el Estado reconozca esta realidad. “Nuestros compañeros trabajan en condiciones que exceden con creces lo razonable. Es hora de que el Estado reconozca esta realidad y garantice un complemento que compense la dureza, el riesgo y la presión constante a la que están sometidos”, ha afirmado Molina.
El sindicato subraya que la declaración de Zona de Especial Singularidad no debe interpretarse únicamente como una demanda económica. Consideran que es una medida necesaria para proteger a los trabajadores, mejorar su bienestar y asegurar la adecuada prestación del servicio público penitenciario en la ciudad.
Esta demanda se presenta en un contexto en el que han surgido reiteradas denuncias sobre problemas de seguridad en el centro. Recientemente, otros colectivos profesionales han alertado sobre la entrada de drogas en la prisión, un hecho que según CSIF refuerza la necesidad de adoptar medidas específicas adaptadas a la realidad de Melilla.
CSIF concluye que la concesión del estatus de ZES sería una respuesta adecuada a las condiciones reales en las que se desarrolla el trabajo penitenciario en la ciudad, y reclama a la administración que atienda una solicitud que consideran justa, necesaria y basada en criterios objetivos.














