La reciente implementación de la baliza V16 conectada en España ha generado un considerable revuelo entre los conductores. Este dispositivo, que reemplaza a los tradicionales triángulos de emergencia, tiene como objetivo mejorar la visibilidad de vehículos averiados o accidentados sin necesidad de que los conductores salgan de sus coches. Sin embargo, a dos meses de su obligatoriedad, persisten numerosas dudas y desinformaciones.
Un estudio realizado por la plataforma de investigación de mercados Appinio para Netun Solutions revela que el 45% de los conductores españoles no puede distinguir entre una baliza V16 «conectada» a la plataforma de la Dirección General de Tráfico (DGT) y una que no lo está. Esta confusión implica que muchos conductores podrían estar utilizando dispositivos que, aunque cuentan con luz intermitente, no envían su posición al sistema DGT 3.0, lo cual es fundamental para su validez legal y seguridad en carretera.
Cuando se activa la baliza, esta envía automáticamente la ubicación geográfica del vehículo a la DGT 3.0 a través de una tarjeta SIM y GPS, permitiendo que otros conductores sean informados sobre el incidente mediante paneles luminosos y sistemas de navegación. Sin embargo, no todas las unidades disponibles en el mercado cumplen con esta conectividad esencial. Muchos productos más económicos solo ofrecen luz intermitente y carecen de un módulo de comunicación o un número IMEI, lo que los hace inadecuados para su uso desde el 1 de enero de 2026.
La falta de conocimiento sobre estas características está dejando a un número significativo de conductores en una situación incierta respecto a la legalidad y eficacia de sus balizas. Expertos advierten que este desconocimiento podría resultar en sanciones y riesgos innecesarios en la carretera. Circular sin un dispositivo conectado a la DGT se considera, según la normativa, como no llevar nada, lo que puede acarrear multas de hasta 80 euros por infracción leve y hasta 200 euros si no se señala correctamente una avería o accidente.
Para asegurarse de que una baliza es válida, los conductores deben verificar tres aspectos: primero, que el embalaje incluya la fecha de caducidad y el número IMEI, lo que indica que el dispositivo posee una tarjeta de comunicaciones. En segundo lugar, el dispositivo debe tener grabado el número de certificación y la fecha de caducidad visible. Por último, es esencial que se mencionen referencias como «IoT» o «conectada con DGT 3.0».














