China impulsa trenes sin conductor ni raíles y busca alta velocidad en transporte público

China opera trenes sin conductor ni raíles y planea mejorar velocidad y capacidad en transporte urbano

China ha dado un paso significativo en innovación ferroviaria con la puesta en marcha de trenes autónomos que no requieren conductor ni vías físicas tradicionales. Este avance tecnológico ya está en operación en la ciudad de Yibin, en la provincia de Sichuan, y promete transformar el transporte público al combinar sensores avanzados con sistemas de guiado virtual.

El sistema, conocido como tránsito ferroviario autónomo, prescinde de raíles metálicos y se desplaza siguiendo líneas virtuales pintadas sobre la carretera, las cuales son detectadas por sensores como LIDAR y GPS. Esto permite que el tren trace su recorrido de forma independiente, aunque un operador sigue presente en cabina para intervenir en situaciones de emergencia o fallos técnicos.

El modelo ART T1, que ya circula comercialmente, tiene capacidad para transportar hasta 300 pasajeros, con la posibilidad de ampliar su tamaño a cinco vagones para alojar hasta 500 personas. Su velocidad máxima ronda los 70 km/h y actualmente cubre una ruta inicial de 17,7 kilómetros en Yibin. Además, el sistema puede cambiar a modo manual si detecta obstáculos o desviaciones, lo que añade un nivel extra de seguridad.

Reducción de costes y flexibilidad para el futuro del transporte urbano

Uno de los aspectos más relevantes de esta tecnología es el ahorro en infraestructura. Mientras que la construcción de un kilómetro de tranvía tradicional puede costar entre 20 y 25 millones de euros, el sistema de trenes sin raíles reduce esa cifra a entre 7 y 13 millones por kilómetro. La inversión realizada en la línea de Yibin se acerca a los 130 millones de euros, con una previsión inicial de transportar unos 10.000 pasajeros diarios, cifra que podría aumentar hasta 25.000 cuando se integre con la red ferroviaria de alta velocidad próxima.

Los trenes utilizan ruedas de goma sobre un núcleo de plástico, eliminando la necesidad de raíles metálicos y facilitando su implementación en vías urbanas ya existentes. Su vida útil estimada es de aproximadamente 25 años, lo que los posiciona como una opción viable a largo plazo. Además, el sistema destaca por su capacidad para modificar la trayectoria ante obstáculos como accidentes o congestiones, algo que los trenes convencionales no pueden hacer sin intervención directa.

El desarrollo de esta tecnología comenzó en 2013 y fue presentado inicialmente como un prototipo en Zhuzhou. Tras varios retrasos, el proyecto ha llegado a su etapa operativa, consolidándose como una alternativa real para el transporte público. El siguiente objetivo es mejorar sus prestaciones, especialmente en velocidad y conexión con redes de alta capacidad, apuntando a una evolución que no solo sustituirá las infraestructuras actuales sino que las convertirá en sistemas más eficientes y adaptables.

Redacción

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