El debate electoral a tres bandas entre los candidatos a la presidencia de la Junta de Castilla y León, que incluye a Partido Popular, PSOE y Vox, estuvo marcado por la polémica en torno a la inmigración y los incendios. Este segundo enfrentamiento permitió que el candidato del PP, Alfonso Fernández Mañueco, y el de Vox, Carlos Pollán, evidenciaran el distanciamiento entre sus formaciones políticas mediante reproches contundentes sobre la inmigración.
Durante su primera intervención en el debate, Pollán exigió a Mañueco una rectificación por sus «infames» declaraciones en las que insinuó que Vox busca tirar seres humanos al mar. Además, preguntó al candidato del PP si, tras el 15 de marzo, querría sentarse a negociar «con un partido del que ha dicho lo que ha dicho». Mañueco respondió: «Aquí se viene llorado, señor Pollán», acusando a Vox de haber dicho «todo tipo de barbaridades» desde su salida del Gobierno de la Junta. A pesar de que el mayor conflicto se produjo entre los candidatos de la derecha, el socialista Carlos Martínez también criticó el discurso antiinmigración de Vox, sosteniendo que la saturación de los servicios públicos no se debe a la llegada de extranjeros, sino a la precariedad provocada por la Junta.
En cuanto a los incendios, el candidato del PSOE, Martínez, enfatizó que estos desastres naturales y humanos son «la punta del iceberg» de una gestión «absolutamente ineficaz». Cuestionó a Mañueco sobre la necesidad de mantener un servicio de extinción de incendios durante todo el año, como había afirmado su consejero de Medio Ambiente. Mañueco defendió las mejoras implementadas en el servicio desde su acceso a la presidencia en 2019 y recordó que ambos partidos, PSOE y Vox, se unieron para derribar decretos que buscaban enfrentar los incendios forestales.
En el ámbito agrícola, Mañueco se autoproclamó como «el partido del campo» y destacó las inversiones realizadas por la Junta en apoyo a agricultores y ganaderos. Pollán, por su parte, acusó al PP y al PSOE de tener políticas similares en Bruselas, responsabilizándolos del acuerdo entre la UE y Mercosur. Martínez calificó de «patético» que ambos partidos se disputen el voto de los agricultores y ganaderos tras haber compartido políticas que han llevado a una situación complicada en el sector.
Respecto a los servicios públicos, Mañueco presumió de la gestión del PP, afirmando que Castilla y León se encuentra «entre las tres mejores de España» en áreas como educación, dependencia y sanidad. Martínez, sin embargo, consideró que la sanidad es «el talón de Aquiles» de la gestión de Mañueco, acusándolo de mentir sobre la existencia de una unidad de ictus en el hospital de Zamora. Pollán también criticó el cierre de 33 centros de salud y la falta de 1.300 médicos en la comunidad. Mañueco admitió que la sanidad enfrenta problemas a nivel nacional, atribuyéndolos a la falta de profesionales, una responsabilidad que recae en el Ministerio de Sanidad.
En el cierre del debate, Mañueco aseguró que tiene «el rumbo claro para las nueve provincias» y pidió el apoyo para el PP, prometiendo oportunidades para los jóvenes y certidumbre para las familias. Pollán, por su parte, abogó por un cambio en Castilla y León y por terminar con «las peores políticas socialistas» que han gobernado durante 40 años. Finalmente, Martínez concluyó defendiendo que el PSOE es «la única opción real de cambio para Castilla y León», instando a los ciudadanos a transformar la comunidad.
























