Ayuso denuncia un intercambio de presos de ETA por apoyo político a Sánchez

La presidenta madrileña critica el uso político de las concesiones carcelarias a terroristas.

La estabilidad institucional en España se encuentra nuevamente bajo la sospecha tras las declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. En una reciente comparecencia desde Morata de Tajuna, Ayuso ha señalado lo que considera una deriva democrática sin precedentes, directamente relacionada con la gestión de los beneficios otorgados a los reclusos de la banda terrorista ETA.

La presidenta ha expuesto un discurso en el que la ética política se enfrenta a la aritmética parlamentaria. Según su análisis, el gobierno actual, encabezado por Pedro Sánchez, ha establecido un modelo de intercambio estratégico, donde la continuidad en el poder y la aprobación de los presupuestos estarían condicionadas a concesiones en la política penitenciaria en el País Vasco.

Esta perspectiva sugiere que el Ejecutivo ha priorizado su propia supervivencia política sobre el estricto cumplimiento de las penas, transformando la justicia en una herramienta de negociación. Para Ayuso, esta situación no es meramente una cuestión administrativa, sino un síntoma de una enfermedad más profunda que afecta al Estado de Derecho en España.

El detonante de esta crítica ha sido el reciente acceso a regímenes de semilibertad de figuras históricas del terrorismo, siendo Soledad Iparraguirre, conocida como «Anboto», el caso más visible. Ayuso argumenta que ver a estos individuos beneficiados por decisiones políticas es una afrenta para las víctimas y un ataque a la memoria democrática del país.

En su intervención en la Asamblea de Madrid, Ayuso ha advertido sobre la percepción de que las instituciones están al servicio de pactos con grupos que no condenan el terrorismo, lo que genera en la ciudadanía un sentimiento de «ignominia». Para la presidenta, ETA, a pesar de su disolución operativa, sigue logrando victorias políticas a través de la gestión de Sánchez.

Finalmente, Ayuso ha concluido su discurso subrayando que la política nacional se ha convertido en un mercado de favores, donde la dignidad de las víctimas parece haber quedado relegada. Su mensaje es claro: los votos no deben ser intercambiados por la memoria ni por el cumplimiento efectivo de la justicia.

Redacción

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