Spain Sprinkles, creadora de contenido originaria de Kazajistán que lleva casi 12 años viviendo en España, ha compartido recientemente algunas de las diferencias culturales más notables que ha experimentado desde su llegada. En uno de sus vídeos, la influencer pone el foco en dos aspectos que para ella supusieron un choque importante: la calefacción en las viviendas y los estrictos horarios de la hostelería española.
En Kazajistán, el clima es extremadamente severo, con veranos abrasadores e inviernos que pueden llegar hasta los 50 grados bajo cero. Sin embargo, esta dureza climática se compensa con un sistema de calefacción centralizada que funciona en todos los edificios. «Cada ciudad establece una fecha, normalmente a mediados de octubre, para activar la calefacción en todos los hogares y esta no se apaga hasta abril aproximadamente», explica Spain Sprinkles. En este país, los residentes no pueden regular la temperatura individualmente, ya que la calefacción permanece encendida de manera uniforme durante varios meses.
En contraste, la situación en España es completamente distinta. La influencer señala que aquí la calefacción central no es habitual y que la mayoría de las personas opta por poner radiadores o termostatos individuales según sus necesidades. Además, muchos españoles prefieren no encender la calefacción para ahorrar en la factura energética. «Para mí, pasar frío en casa es inadmisible, no importa el coste», afirma Spain Sprinkles, reflejando la diferencia en la percepción del confort térmico entre ambos países.
El segundo gran choque cultural para la joven kazaja se relaciona con los horarios estrictos de la hostelería española. En su país, las comidas no siguen un horario rígido y la gente come cuando tiene hambre, sin restricciones. Por el contrario, en España, aunque la comida se realiza más tarde que en otros países europeos, los horarios para abrir y cerrar las cocinas de los restaurantes son muy estrictos. «Aquí, si no vas a la hora exacta para comer, corres el riesgo de quedarte sin hacerlo», comenta la influencer entre risas, confesando que a lo largo de estos años ha tenido que adaptar su reloj biológico a esta particularidad española.
Estas diferencias reflejan no solo costumbres distintas, sino también formas de vida y prioridades que varían mucho entre culturas. La experiencia de Spain Sprinkles sirve para comprender cómo pequeños detalles cotidianos pueden suponer un gran desafío para quienes se instalan en un nuevo país.













