Una delegación de alto rango de la OTAN ha llegado a Ucrania por primera vez desde el inicio de la guerra a gran escala en 2022. Esta visita, encabezada por el almirante Pierre Vandier, quien dirige el mando encargado de modernizar las capacidades militares de los aliados, marca un hito en la relación entre la Alianza Atlántica y el país invadido.
El almirante Vandier y su equipo se reunieron con Pavlo Palisa, jefe adjunto de la Oficina presidencial de Ucrania y coronel del Ejército. Según Palisa, durante el encuentro se concretaron las fases finales del Centro Conjunto de Análisis, Formación y Educación (JATEC), que será inaugurado en 2025. Esta iniciativa conjunta tiene como objetivo aprender en tiempo real sobre los últimos desarrollos en el conflicto y aplicar esas lecciones a toda la OTAN.
Palisa declaró en un comunicado que «estamos entrando en la fase final de la implementación de los sistemas de gestión ucranianos, el desarrollo de capacidades analíticas y la ampliación de los programas de capacitación». Esta visita se produce en un contexto en el que Estados Unidos, líder de la Alianza, continúa involucrado en la guerra contra Irán.
El oficial ucraniano destacó ante los funcionarios de la OTAN que Ucrania no es únicamente consumidora de seguridad, sino también productora. Además de la iniciativa JATEC, se discutió la participación de las fuerzas ucranianas en futuros ejercicios de la Alianza. «La experiencia del año pasado con la participación de nuestras unidades mostró a los aliados los métodos de guerra más novedosos», subrayó Palisa.
En un ejercicio reciente en Estonia, las debilidades de la OTAN frente a la guerra moderna fueron evidentes, especialmente por el uso de drones. Según The Wall Street Journal, un equipo de diez operadores de drones ucranianos simuló la destrucción de varios vehículos blindados, mostrando su capacidad para llevar a cabo ataques adicionales.
En otro ámbito, los equipos negociadores de Estados Unidos y Ucrania se reunieron recientemente en Miami para discutir el proceso de paz, que ha estado en pausa debido a las tensiones en torno a Irán. El jefe de la delegación ucraniana, Rustem Umerov, resaltó que las reuniones fueron constructivas y que se están debatiendo temas clave para avanzar hacia resultados concretos.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, también puso énfasis en la necesidad de discutir la flexibilización de las sanciones a los hidrocarburos rusos, ya que esto incrementa los ingresos de Rusia y sus capacidades en el frente. «La clave reside en comprender hasta qué punto Rusia está dispuesta a avanzar hacia una verdadera solución a la guerra», concluyó Zelenski.













