El conflicto entre Israel y Hezbolá se ha intensificado tras la muerte de un hombre en el norte de Israel, lo que eleva a 16 el número de víctimas fatales reconocidas por las autoridades israelíes desde el inicio de las hostilidades. La víctima, que fue alcanzada por un cohete disparado desde el Líbano, se encontraba en un vehículo en Misgav Am, ubicado a escasa distancia de la frontera.
El ataque se produce en un contexto de creciente violencia, ya que Irán y Hezbolá han incrementado sus operaciones de lanzamiento de proyectiles contra Israel. En las últimas 24 horas, se reportaron al menos 303 heridos en el sur del país, con ocho de ellos en estado grave, debido a misiles iraníes. Sin embargo, la muerte en Misgav Am marca la primera víctima mortal por fuego de Hezbolá desde que comenzó la guerra el 28 de febrero.
Las autoridades israelíes informaron que, al llegar al lugar del ataque, encontraron dos vehículos ardiendo y, tras realizar una evaluación médica, confirmaron que el conductor no presentaba signos de vida. Según testimonios de vecinos, no se activaron las sirenas de alerta durante el ataque, lo que ha llevado a cuestionar la eficacia del sistema de defensa civil en la región.
En respuesta a este aumento de la violencia, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció la inminente destrucción de las infraestructuras utilizadas por Hezbolá, incluyendo puentes sobre el río Litani, que considera claves para el transporte de armamento. Katz también indicó que se procederá a la demolición de edificios en las comunidades cercanas, siguiendo estrategias similares a las empleadas en la Franja de Gaza.
El ministro enfatizó que se acelerará la destrucción de viviendas en la línea de contacto con el Líbano, para mitigar las amenazas hacia las comunidades israelíes, tomando como modelo las acciones realizadas en Beit Hanun y Rafá. Desde que Israel inició su ofensiva contra el Líbano el 2 de marzo, se han contabilizado más de 1.024 muertes y 2.740 heridos, según el último balance del Ministerio de Salud libanés, que también reporta la muerte de 118 menores en este conflicto.
La situación sigue siendo crítica y las tensiones entre Israel y Hezbolá no muestran signos de disminuir, lo que plantea serios desafíos para la estabilidad en la región.












