El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en la madrugada del martes una extensión de 24 horas en la tregua temporal en Oriente Medio, que estaba prevista para expirar en la noche del martes al miércoles. Esta prórroga busca facilitar la asistencia de Irán a las negociaciones programadas para comenzar el miércoles en Pakistán.
El alto el fuego, que originalmente se estableció el 7 de abril por un plazo de dos semanas, debía concluir esta madrugada. Sin embargo, Trump decidió dar unas horas adicionales para que las conversaciones puedan arrancar, aunque advirtió que no aceptará ninguna extensión más si no se alcanza un acuerdo antes de que expire este nuevo plazo.
A pesar de que fuentes paquistaníes confirman que los preparativos para las negociaciones están listos y que se espera que comiencen la tarde del miércoles en Islamabad, hasta el momento Irán no ha confirmado oficialmente su participación.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammed Bagher Ghalibaf, uno de los líderes más influyentes en la República Islámica, cuestionó la postura estadounidense y acusó a Trump de violar el alto el fuego al mantener un doble bloqueo en el estrecho de Ormuz. Además, denunció que la administración estadounidense pretende transformar la mesa de diálogo en un escenario de rendición o, en última instancia, buscar un pretexto para reanudar el conflicto.
Ghalibaf, quien debería encabezar la delegación iraní en Pakistán si finalmente se confirman las negociaciones, señaló que Irán no acepta negociaciones bajo presión y que, durante estas dos semanas, se han preparado para mostrar su fuerza en el campo de batalla si es necesario.
Por su parte, la delegación estadounidense estará compuesta por el vicepresidente J.D. Vance, el principal negociador de la Casa Blanca, Steven Witkoff, y Jared Kushner, yerno de Trump sin cargo oficial. Se espera que lleguen a Islamabad la mañana del miércoles para iniciar las conversaciones.
Tanto Estados Unidos como Irán han amenazado en los últimos días con retomar las hostilidades en caso de que la tregua expire sin acuerdo. Trump ha advertido que bombardeará infraestructuras clave iraníes, como centrales eléctricas y puentes. Irán, por su parte, ha prometido una respuesta más dura atacando instalaciones petroleras en el Golfo y bloqueando no solo el estrecho de Ormuz, sino también el de Bab el Mandeb, una ruta vital para el comercio mundial entre Asia y Europa.
A pesar de que Trump insiste en que un acuerdo está «casi hecho», Irán mantiene dos discrepancias fundamentales: la soberanía sobre el estrecho de Ormuz tras el conflicto y su programa nuclear. Teherán rechaza entregar el uranio altamente enriquecido que posee y no acepta detener indefinidamente su programa de enriquecimiento, considerado por el presidente persa Mesud Pezeshkian como un «derecho nacional».












