En el contexto de la invasión rusa a Ucrania, IRC Internacional de Redes y Cuerdas, una empresa ubicada en Callosa de Segura, ha encontrado un nuevo propósito para sus productos. En febrero de 2022, Manuel Marcos, su CEO, atendió la solicitud de ayuda humanitaria de una empleada ucraniana, donando redes sobrantes de su fábrica. Lo que comenzó como un gesto solidario se ha convertido en una solución eficaz para la defensa en un conflicto bélico.
Desde el inicio de la guerra, se estima que entre el 70 y el 80 % de las redes antidrones instaladas en territorio ucraniano provienen de esta compañía alicantina. En la capital, Kiev, se han distribuido alrededor de un millón de metros cuadrados de estas redes, que ahora son esenciales para proteger instalaciones civiles y militares, como hospitales y estaciones eléctricas.
La guerra en Ucrania ha evidenciado la creciente amenaza de los drones, que realizan ataques continuos y devastadores. Ante esta realidad, los ayuntamientos, como el de Jersón, han destinado parte de su presupuesto a la compra de redes para su seguridad. Estas redes, diseñadas para interceptar drones en vuelo, permiten llevar a cabo operaciones controladas que minimizan el riesgo de dañar a la población civil.
La versatilidad de las redes de IRC se extiende incluso bajo el agua, donde se utilizan para proteger bases navales de vehículos acuáticos no tripulados. Además, la empresa ha adaptado sus productos utilizando materiales que permiten el camuflaje y la reducción de la firma visual, cambiando de color con las estaciones para integrarse mejor en el entorno.
Marcos destaca que su empresa, con casi tres décadas de experiencia, ha evolucionado desde el sector pesquero hasta convertirse en una pionera en la defensa militar. Aunque en el pasado suministraban redes para competiciones deportivas, el conflicto en Ucrania ha resaltado la necesidad de adaptarse a nuevas demandas en el ámbito militar.
La producción de redes en IRC combina tecnología industrial avanzada con habilidades artesanales. Su capacidad de producción se ha cuadruplicado para atender la creciente demanda de redes antidrones. Más de treinta telares y un horno autoclave, el más grande de Europa, trabajan en conjunto para crear productos de alta calidad que garantizan su durabilidad y resistencia.
La experiencia de las trabajadoras, que representan casi la mitad de la plantilla, es fundamental para la producción de redes. Sin formación profesional específica, son ellas quienes enseñan a las nuevas compañeras, asegurando la continuidad de un saber hacer que se ha transmitido a lo largo de generaciones.
El compromiso de la empresa con la rapidez y eficacia en la entrega es crucial. «Nuestros pedidos son urgentes y no pueden esperar», afirma Marcos. En un contexto donde cada día cuenta, la seguridad de las personas y las infraestructuras depende de la capacidad de respuesta de IRC.
Finalmente, la empresa ha demostrado que una red, ya sea de pesca o antidrones, puede ser un elemento vital en la defensa moderna, salvaguardando vidas a miles de kilómetros de distancia de su lugar de origen.













