El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha solicitado a los miembros del G7 que se opongan al intento de Irán de establecer un peaje en el estrecho de Ormuz. Este llamamiento tuvo lugar durante la segunda jornada de la reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de las principales economías occidentales, que se celebra en el sur de la región de París.
A pesar de sus esfuerzos, Rubio no logró conseguir el compromiso de sus aliados para una posible intervención militar que garantizara la libre navegación en esta zona estratégica, que representa el 20% del petróleo y el 10% del gas a nivel mundial. Sin embargo, los países del G7 se comprometieron a no pagar por el tránsito de sus buques comerciales y petroleros a través del estrecho, que se encuentra en el Golfo Pérsico.
En la declaración final de la reunión, los ministros reafirmaron la «necesidad absoluta de restablecer de manera permanente la libertad de navegación gratuita y segura en Ormuz». Esta postura se produce en un contexto de creciente tensión tras el inicio de la guerra contra el régimen de los ayatolás por parte de Israel y Estados Unidos a finales de febrero, lo que llevó a la República Islámica a cerrar la navegación en esta ruta vital para la economía global.
Recientemente, Irán ha permitido el paso de algunas embarcaciones de países aliados, como Irak y China, a cambio del pago de un peaje que puede alcanzar los dos millones de dólares. En este sentido, Rubio ha advertido que es crucial que los países del G7, especialmente Japón, no accedan a pagar esta cantidad.
Además, el secretario de Estado estadounidense ha indicado que espera que la guerra con Teherán finalice en un plazo de dos semanas, afirmando que «cuando hayamos terminado con ellos, serán más débiles que en toda su historia reciente».












