Legisladores del Partido Demócrata de Estados Unidos han urgido a la Comisión Europea a no ceder ante las presiones para relajar la legislación comunitaria contra la deforestación, justo antes de que el Ejecutivo revise esta normativa clave. Lloyd Doggett y Rashida Tlaib, esta última representante del sector más progresista del partido, han solicitado que se mantenga íntegro el núcleo del Reglamento de la UE que obliga a proveedores de productos como aceite de palma, madera, cuero, café o carne de vacuno a demostrar que su producción no implica deforestación. El incumplimiento de esta norma impediría la comercialización de estos bienes en el mercado europeo.
La entrada en vigor de esta ley, prevista inicialmente para el 30 de diciembre de 2024, ha sufrido dos aplazamientos. El primero, en octubre de 2024, respondió a la presión combinada de la industria, grupos políticos y países exportadores, que señalaron la falta de directrices claras para facilitar la adaptación de las empresas. El segundo retraso, programado para septiembre de 2025, se atribuyó a un fallo informático según la Comisión.
Los demócratas estadounidenses destacan que la deforestación es responsable de una parte significativa de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y persiste a gran escala cada año. En su carta fechada el 24 de abril, advierten que debilitar esta legislación enviaría un mensaje erróneo en un momento crucial para la lucha climática. Subrayan que más de 10 millones de hectáreas, equivalente al tamaño de Portugal, se pierden anualmente por deforestación, contribuyendo hasta al 21 % de las emisiones mundiales.
Este llamado se produce en un contexto donde la Administración Trump ha intentado introducir una controvertida categoría de «sin riesgo» para ciertos países, lo que, según críticos, eximiría a algunos exportadores de los estrictos requisitos de trazabilidad. Los demócratas alertan que si la UE adopta esta clasificación y considera a Estados Unidos dentro de ella, las empresas estadounidenses operarían sin supervisión ni transparencia, generando importantes brechas legales que permitirían la entrada de productos vinculados a la deforestación.
Mientras Washington presiona por flexibilizar la normativa europea, ha impulsado internamente un aumento de la producción maderera y la reducción de algunas medidas de protección forestal, lo que, según estos legisladores, debilita la credibilidad de sus demandas ante la UE.
Por su parte, numerosas empresas, incluyendo varias estadounidenses, ya han invertido en sistemas de transparencia y cumplimiento para anticiparse a la normativa europea. Retrasos adicionales o exenciones, advierten, perjudicarían a quienes han cumplido y favorecerían a quienes buscan evadir las reglas. La carta insiste en que cualquier demora prolongaría la incertidumbre y podría generar millones de toneladas extra de emisiones de carbono.
Encuentro entre la UE y Estados Unidos sobre deforestación
Tras una reunión con Andrew Puzder, embajador estadounidense ante la UE, la Comisaria de Medio Ambiente, Jessika Roswall, declaró que la prioridad es asegurar que las normas europeas contra la deforestación respondan eficazmente a este desafío global, manteniendo su aplicación y ofreciendo mayores aclaraciones. Roswall afirmó que próximamente se presentará una «revisión de simplificación» para facilitar la implementación de la ley de la forma más eficiente posible.
La comisaria sueca recordó que el paquete normativo incluye modificaciones acordadas en diciembre por los colegisladores, que conceden más tiempo para que todas las empresas afectadas, incluidas las estadounidenses, cumplan con la EUDR.
Andrew Puzder defendió que los productores norteamericanos no contribuyen a la deforestación y por ello no deberían verse sometidos a costosos requisitos de geolocalización que incrementan costes sin beneficios ambientales. En sus declaraciones públicas, pidió a la UE que atienda las preocupaciones legítimas de los exportadores estadounidenses.
La portavoz de la Comisión, Anna-Kaia Itkonen, aseguró que la legislación antideforestación no se abrirá para su revisión, aunque se introducirán ajustes en el ámbito de aplicación y en el sistema informático, los cuales se incorporarán al texto legislativo vigente.












