La Unión Europea ha invertido 14.000 millones de euros adicionales en la importación de hidrocarburos durante el primer mes de la guerra en Oriente Medio, según declaró el comisario europeo de Energía y Vivienda, Dan Jørgensen. En una rueda de prensa tras una reunión extraordinaria por videoconferencia con los ministros de Energía de los Estados miembros, Jørgensen hizo un llamado urgente a los países para que encuentren formas de reducir el consumo de diésel y queroseno. «Nos enfrentamos a una situación muy seria. No hay que hacerse ilusiones de que será corta, porque no lo será», advirtió.
El político danés destacó que desde el comienzo del conflicto, que inició el 28 de febrero, los precios del gas han aumentado un 70% y los del petróleo un 60%. Subrayó que la principal preocupación radica en el diésel y el combustible para aviones, además del incremento de las restricciones en el mercado del gas, el impacto en los precios de la electricidad y sus efectos sobre la industria. «Mejor estar preparados que lamentarlo», añadió.
Jørgensen ya había solicitado previamente a los países que consideraran medidas para reducir el uso de combustibles fósiles a través de una carta enviada a las capitales, basada en un documento de recomendaciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Entre dichas recomendaciones se encuentran aumentar el teletrabajo siempre que sea posible, bajar los límites de velocidad en autopistas al menos 10 km/h, fomentar el transporte público y alternar el acceso a coches privados en grandes ciudades según el día.
Si bien Jørgensen no fue claro sobre la reacción de los ministros a estas sugerencias, el ministro de Comercio, Energía e Industria de Chipre, Michális Damianos, quien preside el Consejo de la UE, respaldó la idea de que «reducir la demanda energética sigue siendo una pieza central» de la estrategia comunitaria.
El comisario europeo también mencionó que «no hay una solución única». «No esperamos que todos los Estados miembros implementen los diez puntos, pero es una muy buena caja de herramientas», comentó. En respuesta a la pregunta sobre si son convenientes medidas como las adoptadas por España para bajar impuestos al combustible, que podrían no reducir el consumo, Jørgensen expresó que comprende que «los distintos países tienen distintas circunstancias».
La Comisión Europea está preparando «pronto» una «caja de herramientas» con otras posibles medidas para enfrentar una crisis de precios prolongada, indicó el comisario. Bruselas intentará hacer más amplios y fáciles de aplicar los contratos por diferencia (CfD) y los acuerdos privados de compraventa de energía eléctrica (PPA), además de recomendar la reducción de impuestos a la electricidad y facilitar opciones financieras.
Algunas de estas iniciativas ya se pusieron en práctica en 2022 durante la crisis de precios del gas provocada por la invasión de Rusia a Ucrania. Sin embargo, en la actualidad, la escasez afecta a una «gama más amplia de problemas». Por esta razón, la Comisión está considerando medidas más radicales, como establecer un tope a los precios mayoristas del gas o captar los «beneficios caídos del cielo» de las compañías energéticas si los precios continúan aumentando. «Es una posibilidad», declaró Jørgensen, quien enfatizó que «nadie sabe cuánto tiempo durará la crisis, pero es crucial recalcar que no será breve». Aunque se lograra la paz mañana en la región, la infraestructura energética en Oriente Medio ha sufrido daños, lo que impide un retorno a la normalidad en un futuro previsible, sostuvo.












