La guerra de los drones en Sudán se intensifica con ataques aéreos

El uso de drones en Sudán aumenta ante la falta de avances en el conflicto.

El conflicto en Sudán ha llevado a un aumento significativo en el uso de drones, especialmente en un contexto donde los frentes militares permanecen estancados. Estos dispositivos, que operan sin ser vistos, se han convertido en una herramienta clave para las fuerzas en conflicto, dejando a las víctimas solo conscientes de su presencia cuando las baterías antiaéreas comienzan a sonar.

Durante un periodo de dos semanas, se registraron ataques aéreos en horas del crepúsculo, destacando la luz de los misiles en el cielo. Un objetivo clave, un depósito de combustible, ardió durante quince días tras ser atacado. La distancia a la que se llevó a cabo el ataque, alejado de las zonas de combate, revela la existencia de drones de diferentes capacidades. Según un experto, existen modelos de corto y largo alcance, estos últimos con un costo aproximado de 1,7 millones de euros, que tienen la capacidad de volar más de 1.000 kilómetros y requieren una gran habilidad para su manejo.

El Gobierno sudanés ha señalado que estas operaciones con drones son llevadas a cabo por fuerzas de los Emiratos Árabes, aliados de los rebeldes. Este uso de tecnología avanzada se produce en un contexto donde el ejército sudanés ha llevado a cabo bombardeos que resultaron en la muerte de cinco ciudadanos de los Emiratos, lo que podría haber provocado esta respuesta aérea desde una base militar en Bosaso, Somalia.

Esperanza Santos, responsable de la Unidad de Emergencias de Médicos Sin Fronteras, indica que los ataques aéreos se han vuelto cada vez más comunes y menos predecibles. A lo largo del último año, la frecuencia de estos ataques se ha multiplicado, generando un ambiente de riesgo constante en Sudán. Mientras el ejército se enfoca en objetivos militares, las milicias de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) llevan a cabo ataques indiscriminados, afectando a escuelas, mezquitas y mercados.

El conflicto, que se acerca a su tercer aniversario, ha dejado al país dividido. La situación actual es comparable a la de Libia, con el oeste bajo control rebelde y el centro y este bajo control gubernamental. Las luchas más intensas se están registrando en los Estados del Kordofan, donde ciudades como El Obeid, Dilling y Kadugli sufren ataques aéreos regulares.

A pesar de la reciente recuperación de la capital, Jartum, por parte de las tropas regulares, la ciudad ha quedado devastada. Los ministerios han regresado, pero no a sus edificios habituales, ya que el corazón de la ciudad ha sido prácticamente destruido. El sistema eléctrico ha sido aniquilado y el caos ha dejado a la población en una situación crítica.

Los actuales rivales en el conflicto, que anteriormente eran aliados en la búsqueda de un gobierno civil y democrático, se enfrentan en una lucha encarnizada por el poder. Mientras el presidente del Consejo Militar de Transición, Abdelfatah al Burhan, ha buscado apoyo en Irán y Turquía, el líder de las RSF, Mohamed Hamdan Dagalo, conocido como Hemedti, ha logrado el respaldo de los Emiratos Árabes y del general libio Jalifa Haftar.

La situación humanitaria en Sudán es alarmante, con un futuro incierto. La falta de diálogo y la continua violencia han dejado a muchos sin esperanza de una resolución pacífica. Según Santos, «los dos bandos poseen agendas que no incluyen conversaciones de paz, ya que cada uno busca el control total del país».

Redacción

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