Las autoridades de Irán han confirmado un ataque llevado a cabo por Estados Unidos e Israel contra el centro de enriquecimiento de uranio Shahid Ahmadi Roshan, ubicado en la provincia central de Natanz. Hasta el momento, no se ha reportado ninguna fuga de material radiactivo en la instalación.
El Centro Nacional del Sistema de Seguridad Nuclear de Irán emitió un comunicado a través de la agencia semioficial Tasnim, asegurando que «no hay constancia de ninguna fuga de materiales radiactivos en este complejo y no existe peligro alguno para los residentes de las áreas circundantes».
Las autoridades iraníes han expresado su rechazo ante lo que consideran un ataque «contrario a las leyes y obligaciones internacionales, incluido el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) y otras normativas relacionadas con la seguridad nuclear».
Este no es el primer ataque que sufre la instalación, que ya había sido blanco de acciones similares en el pasado. Desde el 28 de febrero, se han intensificado los ataques conjuntos, y tres días después, el Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) confirmó daños en un bombardeo previo, aunque en esa ocasión no se reportaron «consecuencias radiológicas». Sin embargo, el ataque más reciente sí alcanzó la planta de enriquecimiento de combustible, lo que marca un cambio significativo en la situación.
Es importante recordar que el centro de Natanz ya fue uno de los objetivos de la operación conjunta lanzada por Estados Unidos e Israel el verano pasado, que se prolongó durante doce días y provocó considerables daños a la infraestructura nuclear iraní.












