El Gobierno de Francia, bajo la dirección de Sebastien Lecornu, ha presentado una actualización de la ley de programación militar que busca incrementar el gasto en defensa a 76.000 millones de euros para el año 2030. Este monto representa más del doble de lo que se destinaba a la defensa en 2017.
A pesar de un déficit público significativo, que se estima en 5,1% del PIB a finales de 2025, la administración francesa sigue adelante con esta propuesta. Durante la reunión del Consejo de Ministros, Lecornu destacó que el objetivo es preparar a las fuerzas armadas para un posible compromiso en un conflicto que podría surgir en un futuro incierto.
La ministra de Defensa, Catherine Vautrin, expresó que «el mundo se ha endurecido de manera considerable», justificando así la necesidad de esta actualización, que fue aprobada por el Parlamento en junio de 2023. Ahora, esta modificación deberá ser debatida y votada por la Asamblea Nacional y el Senado en los próximos meses.
Sin mencionar explícitamente a Moscú, el Gobierno francés considera que esta medida es esencial ante la posibilidad de que el conflicto entre Rusia y Ucrania se extienda y afecte a aliados de la OTAN, como Polonia o las naciones bálticas, lo que podría requerir la intervención del ejército francés.
El jefe del Estado Mayor de Francia, Fabien Mandon, había generado controversia el pasado noviembre al instar a los ciudadanos a aceptar «perder a sus hijos» y prepararse para una posible guerra con Rusia antes de 2030. Esta situación ha hecho que el Gobierno justifique el aumento del gasto militar en un contexto de creciente tensión global.
Desde la llegada de Emmanuel Macron al poder en 2017, la inversión militar de Francia se ha duplicado, pasando de 32.000 millones a 64.000 millones para el próximo año. La nueva ley también prevé incrementos adicionales en los años 2028, 2029 y 2030, con el objetivo final de alcanzar un gasto en defensa que represente el 2,5% del PIB, cifra inferior al 5% solicitado anteriormente por el expresidente estadounidense Donald Trump.
La actualización de la ley también implicará cambios en las prioridades militares. Lecornu, quien lideró el Ministerio de Defensa en la primera versión de la ley, busca que el ejército se adapte a los nuevos paradigmas bélicos tras la guerra en Ucrania y la crisis en Oriente Medio, incluyendo un enfoque mayor en el uso de drones y un aumento en las reservas de municiones, que actualmente son insuficientes.
La ministra Vautrin también mencionó que la modificación incluye partidas para la disuasión nuclear y el financiamiento de un aumento en las ojivas, así como la creación de un servicio militar voluntario para jóvenes de 18 a 25 años que comenzará en septiembre. Sin embargo, esto también conllevará la suspensión de algunos proyectos, como el Eurodrone, un programa destinado a desarrollar un dron para los ejércitos de Francia, Alemania, España e Italia.
A pesar de los considerables aumentos en el gasto militar en años recientes, Francia no ha logrado superar a Alemania, que actualmente destina más de 107.000 millones de euros a su defensa y planea triplicar esa cifra en un periodo de 15 años. Aun así, Francia sigue siendo la única potencia nuclear dentro de la Unión Europea y cuenta con la mayor industria armamentística del bloque.
Las autoridades francesas han deseado en repetidas ocasiones que sus socios alemanes otorguen mayor relevancia a los asuntos de defensa, evitando delegar estas cuestiones en manos de Estados Unidos. Ahora, con la ansiedad por el aumento del presupuesto alemán, el Gobierno de Lecornu se enfrenta a la difícil tarea de aumentar las inversiones militares, al tiempo que debe lidiar con un déficit creciente y evitar protestas en un país con una notable tradición de movilización social.













