Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán se han suspendido sin que exista una fecha concreta para su reanudación, según confirmó el presidente estadounidense, Donald Trump. A lo largo de la última semana, hubo constantes señales contradictorias sobre la inminencia de estas conversaciones, previstas inicialmente para distintos días, pero finalmente nunca se llevaron a cabo.
Por su parte, Teherán mantuvo una postura firme: no aceptará una segunda ronda de reuniones mientras Estados Unidos persista con el bloqueo que mantiene en el estrecho de Ormuz. Este bloqueo, junto con el cierre iraní del paso, continúa vigente y constituye el principal obstáculo para el diálogo.
El presidente iraní, Mesud Pezeshkian, comunicó en una llamada telefónica al primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, que no entrarán en negociaciones bajo condiciones impuestas y que solo eliminar los obstáculos operacionales estadounidenses permitirá un ambiente propicio para resolver el conflicto.
Este sábado, Irán envió a su ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, a Islamabad, donde se reunió con autoridades pakistaníes involucradas en la mediación, incluyendo al primer ministro Shehbaz Sharif, al ministro de Exteriores Ishaq Dar y al mariscal de campo Asim Munir. En ese encuentro, Araghchi entregó una propuesta de paz para que fuera transmitida a Washington.
Sin embargo, la respuesta estadounidense fue negativa. Trump rechazó la iniciativa y anunció la cancelación del viaje de su jefe negociador, Steven Witkoff, y de su yerno, Jared Kushner, a Pakistán. El presidente aseguró que Estados Unidos tiene el control absoluto en este conflicto y que Irán solo debe llamar para iniciar el diálogo.
Este giro ha generado un notable pesimismo entre los mediadores, liderados por Pakistán, que había mantenido la capital Islamabad en alerta máxima y bajo cuarentena ante la expectativa de las conversaciones. El levantamiento del cordón de seguridad este domingo no implica el fin definitivo de las negociaciones, aunque sí refleja el deterioro de las mismas.
Por otro lado, el ministro de Exteriores turco, Hakan Fidan, que también desempeña un papel activo en la mediación, mantuvo conversaciones tanto con Araghchi como con Witkoff y Kushner en la mañana del domingo, aunque sin revelar detalles.
Tras abandonar Islamabad, Araghchi viajó a Omán, país vecino con el que Irán comparte el estrecho de Ormuz. Según la agencia estatal iraní Mehr, el ministro iraní regresará pronto a Islamabad para continuar con las consultas y posteriormente se dirigirá a Moscú. Rusia ha ofrecido su apoyo para desbloquear las negociaciones, especialmente en lo relativo al futuro del programa nuclear iraní y al destino del uranio enriquecido que posee Teherán.
En este momento, el escenario es incierto. Irán insiste en que Araghchi volverá tantas veces como sea necesario, pero subraya que no habrá diálogo con Estados Unidos mientras persista el bloqueo impuesto por Trump, que impide la exportación de crudo y gas iraníes, un recurso que sí pudieron comercializar durante las fases más activas del conflicto bélico.












