El yacimiento arqueológico de Choirokoitia, situado en el sur de Chipre, se encuentra amenazado por la escalada del conflicto en Oriente Medio. Esta zona, que ha cobrado importancia geopolítica, es cercana a las bases británicas de la OTAN, lo que ha incrementado su vulnerabilidad.
Choirokoitia, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, data del Neolítico y fue habitado desde aproximadamente el 7.000 a.C. hasta su abandono hace miles de años. Este asentamiento, que podría haber albergado a cerca de 600 personas, está rodeado de una imponente muralla que ha perdurado a lo largo del tiempo, protegiendo las casas de estructura circular, conocidas como tholos.
La localización de Choirokoitia, en la ladera de una colina en el valle del río Maroni, a unos seis kilómetros del mar, lo convierte en un sitio de gran relevancia histórica y cultural. Sin embargo, la cercanía a las bases de Akrotiri y Dhekelia, que pertenecen al Reino Unido, ha suscitado preocupaciones sobre su preservación. En días recientes, la base de Akrotiri fue blanco de ataques orquestados desde Irán, resaltando los riesgos que enfrenta el legado arqueológico.
El descubrimiento de Choirokoitia tuvo lugar en el año 1934 gracias a las excavaciones del Dr. Porphyrios Dikaios. Desde entonces, se han llevado a cabo trabajos arqueológicos continuos, salvo durante la invasión turca de 1974. Aunque Chipre no es uno de los frentes principales del conflicto actual entre Irán e Israel, la isla ha experimentado ataques colaterales, lo que pone en peligro este tesoro cultural que ha perdurado durante milenios.
El patrimonio arqueológico chipriota, incluido el yacimiento de Choirokoitia, es de vital importancia no solo para la historia de la isla, sino también para el entendimiento de la civilización en el Mediterráneo Oriental. La comunidad internacional debe prestar atención a la protección de estos sitios ante el contexto bélico que rodea a Chipre.













