La situación de la familia Güerere es desesperante. Desde mayo de 2023, cuando el empresario Uaiparu Güerere López regresó a Venezuela tras seis años en España, su vida se transformó en una pesadilla. Su intención era concluir la venta de un bien, pero su viaje se convirtió en un verdadero sufrimiento para él y sus seres queridos.
Güerere, de 70 años, se encuentra actualmente entre los seis presos hispanovenezolanos que permanecen encarcelados por el régimen chavista, a pesar de la reciente aprobación de la Ley de Amnistía. Desde hace dos años, está recluido en la prisión Rodeo 1, un establecimiento abierto para extranjeros y militares. En este lugar, ha sido compañero de celda de Fernando Noya, un estudiante de 33 años. A pesar de que cinco españoles han sido liberados desde el inicio del proceso de excarcelaciones, la situación de Güerere sigue siendo crítica.
El viaje de Güerere dio un giro inesperado cuando, tras ser seguido por hombres armados, buscó refugio en la Policía Municipal de Chacao. Sin embargo, fue detenido por funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y su familia no tuvo noticias de él durante 38 días. En julio de 2023, se supo que estaba en la sede de Boleíta de la DGCIM, y en febrero de 2024, fue trasladado a la prisión del Rodeo 1, considerada por muchos como el «infierno en la tierra».
La edad y los problemas de salud de Güerere, que sufre de patologías cardíacas y gastrointestinales, deberían otorgarle el derecho a cumplir su pena en arresto domiciliario, según la legislación venezolana. Sin embargo, sus carceleros han ignorado este aspecto, y su situación se ha agravado en condiciones inhumanas de detención. Su familia ha expresado que su vida corre un peligro inminente, ya que no se le permite recibir alimentos, a pesar de ser una práctica común en las cárceles del país.
La razón detrás de su encarcelamiento parece estar relacionada con un pequeño imperio económico que algunos oficiales de la DGCIM han construido a expensas de los presos políticos. Alexander Granko Arteaga, un coronel sancionado por la UE, es conocido por ser uno de los torturadores más prominentes del régimen, y ha acumulado riqueza a través de actividades ilegales.
La familia de Güerere ha intentado enviarle medicinas, pero no siempre son aceptadas y no tienen certeza de si realmente se le entregan. La situación se ha vuelto más angustiante con la noticia de que más de 200 presos políticos han iniciado una huelga de hambre en el Rodeo 1, lo que ha llevado a la liberación reciente de algunos reos.
La tragedia de Güerere se agudizó cuando su madre, de 99 años, logró visitarlo y sufrió un ictus tras la angustiante experiencia. La comunidad internacional, incluida Naciones Unidas, ha calificado su detención como arbitraria y ha exigido su liberación, señalando la falta de evidencias en su contra y su estado de salud deteriorado.












