La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha reafirmado su compromiso de apoyo financiero y político a Ucrania durante su visita a Kiev, coincidiendo con el cuarto aniversario de la invasión rusa. Von der Leyen destacó que el préstamo de 90.000 millones de euros se concretará «de una forma u otra», a pesar del veto del Gobierno húngaro liderado por Viktor Orbán.
La visita se produce en un contexto complicado para la cohesión interna de la Unión Europea y su arquitectura energética. Von der Leyen insistió: «Esta palabra no puede romperse», añadiendo que existen «diferentes opciones» que se utilizarán para asegurar el financiamiento necesario. La negativa de Hungría está relacionada con un conflicto en torno al oleoducto Druzhba, que transporta petróleo ruso, y Budapest condiciona su aprobación al restablecimiento de los flujos de crudo afectados.
El conflicto energético también ha tenido repercusiones en Eslovaquia, donde el primer ministro Robert Fico amenazó con suspender los suministros eléctricos de emergencia a Ucrania si no se restauraban los flujos de petróleo. Esta situación pone de manifiesto cómo la energía se ha convertido en un instrumento político dentro de la UE, donde algunos estados aún dependen del petróleo ruso.
En cuanto a la adhesión de Ucrania a la UE, Von der Leyen afirmó que el país «va por el buen camino» hacia su integración. Por su parte, el presidente Volodímir Zelenski enfatizó la importancia de establecer garantías de seguridad y una fecha clara para la adhesión, mencionando que el año 2027 es fundamental para Ucrania.
Además, la presidenta de la Comisión anunció un nuevo paquete de ayuda energética de 920 millones de euros destinado a reforzar la red eléctrica de Ucrania, gravemente afectada por los ataques rusos. Este episodio refleja una dinámica dual: por un lado, una Comisión Europea decidida a mantener su apoyo financiero y acelerar la integración de Ucrania, y por otro, un estado miembro que utiliza su capacidad de veto para defender sus intereses nacionales.
António Costa, primer ministro de Portugal, instó a Hungría a levantar «inmediatamente» el bloqueo. Mientras tanto, el presidente francés Emmanuel Macron pidió a los miembros de la «Coalición de los Voluntarios» que refuercen las garantías de seguridad para Kiev. La UE se enfrenta a un delicado equilibrio: mantener el apoyo a Ucrania sin fracturar su unidad interna, enviando un mensaje claro tanto a Moscú como a los mercados sobre la continuidad del respaldo financiero y político a Ucrania, incluso ante las resistencias dentro del bloque.












