El 7 de abril, la compañía italiana ENI anunció un descubrimiento significativo de gas en el Mediterráneo oriental, dentro de la concesión de Temsah, a unos 70 kilómetros de la costa egipcia. El pozo, denominado Denise W-1, se encuentra a 95 metros de profundidad, en una ubicación que permite un desarrollo más rápido y menos costoso en comparación con otros proyectos offshore.
Según estimaciones preliminares de ENI, este yacimiento podría albergar alrededor de 2 billones de pies cúbicos de gas, además de 130 millones de barriles de condensados, según los datos proporcionados por el Ministerio egipcio de Petróleo. Este descubrimiento se presenta como una posible solución para aliviar la presión energética que enfrenta Egipto en la actualidad.
El país ha estado lidiando con un aumento drástico en los costos de los combustibles, exacerbado por tensiones regionales, incluyendo la guerra con Irán, que ha encarecido las importaciones. El primer ministro Mostafa Madbouly mencionó que la factura mensual de importación de gas natural ha aumentado de 560 millones de dólares a 1.650 millones, lo que ha llevado al gobierno a implementar medidas difíciles, como el aumento de precios de la electricidad y combustibles, así como la restricción del gasto público.
Este hallazgo ha sido recibido como una esperanza renovada para Egipto, aunque no resolverá de inmediato la crisis energética. Será necesario realizar pruebas adicionales, perforar más pozos y establecer plataformas de producción antes de que el gas pueda integrarse al sistema energético nacional.
Los recuerdos del descubrimiento de Zohr, un yacimiento enorme hallado por ENI en 2015, resurgen en este contexto. La expectativa inicial de autosuficiencia energética se había enfriado debido a la caída en la producción doméstica. En este sentido, Egipto ha intentado reposicionarse como un centro regional de procesamiento y tránsito de gas, en lugar de ser simplemente un exportador neto.
Recientemente, El Cairo y Apache también anunciaron otro descubrimiento en el desierto occidental, con una producción esperada de 26 millones de pies cúbicos diarios. Este nuevo yacimiento marino se suma a una estrategia más amplia para sostener la oferta interna de gas. La incógnita principal ahora es cuándo podrá transformarse este descubrimiento en gas efectivo para el sistema energético egipcio, en un momento en que los precios son altos y las cuentas públicas están bajo presión.













