La mantilla blanca es un accesorio que, aunque tradicional, ha ganado popularidad entre las madrinas de boda, especialmente en el sur de España. Aunque el uso de mantillas de tonos crudos se reservaba en el pasado para mujeres solteras, en la actualidad, este protocolo ha evolucionado. Muchas madrinas, incluida la madre del novio, pueden llevarla con el simple acuerdo de la novia.
Un ejemplo reciente es la boda de Javier Prado y Catalina Vereterra, celebrada en octubre de 2023 en Medina Sidonia, Cádiz. Este enlace reunió a figuras destacadas del ámbito aristocrático y político, y el estilismo de la madrina fue uno de los elementos más comentados. El hijo de Borja Prado, quien fue presidente de Mediaset hasta diciembre de ese año, lució un conjunto que resaltó por su elegancia y actualidad.
La elección de la madrina fue un conjunto de dos piezas, compuesto por un vestido y una chaqueta corta en un delicado tono rosa empolvado, diseñado por Jorge Vázquez. Este color, muy apreciado por las madres de los novios, se complementó con una mantilla de encaje en color marfil, una cartera de satén de Bottega Veneta y unos guantes a juego, todo en perfecta armonía con el protocolo establecido.
La experta en textiles Carmina Pairet destacó que en muchas casas bien situadas de Andalucía y otras regiones de España, siempre hay una mantilla blanca lista para las bodas. Este accesorio no solo añade un toque de distinción, sino que también rinde homenaje a las tradiciones culturales del país.
Así, el uso de la mantilla blanca por parte de las madrinas refleja no solo un sentido de estilo, sino también un respeto por las costumbres que han perdurado a lo largo del tiempo. Cada vez más, las madrinas optan por este clásico, asegurando que las tradiciones sigan vivas en las celebraciones contemporáneas.














