Miles de seguidores celebraban la fiesta del fútbol en Sevilla horas antes de la final de la Copa del Rey entre el Atlético de Madrid y la Real Sociedad. Sin embargo, no todos los aficionados compartían ese ambiente festivo. La Policía Nacional intervino este viernes para evitar un enfrentamiento entre grupos ultras de ambos equipos que habían acordado encontrarse en la Alameda de Hércules, en el centro de la capital andaluza.
Según fuentes policiales, se desconoce si estos ultras contaban con entradas para el partido o si su único propósito era provocar violencia. Fueron localizados en la Plaza de San Antonio, donde un grupo de seguidores de la Real Sociedad, vestidos de negro y con algunos ocultando su rostro, caminaban hacia la Alameda de Hércules, un lugar conocido por episodios violentos previos vinculados al fútbol.
Durante la actuación policial, se requisaron objetos peligrosos como cuchillos, bates, palos de hierro y cascos. Para controlar la situación, la Policía desplegó hasta cinco unidades antidisturbios y llegó a identificar a alrededor de un centenar de personas antes de dispersarlas. En previsión de posibles altercados, un bar cercano decidió cerrar sus puertas y confinar a sus clientes y empleados hasta que la amenaza fue neutralizada.
La vigilancia sobre las aficiones de ambos clubes se ha extremado, especialmente teniendo en cuenta el trágico recuerdo de Aitor Zabaleta, un joven seguidor de la Real Sociedad asesinado en diciembre de 1998 por un ultra del Atlético de Madrid cerca del antiguo estadio Vicente Calderón, en los momentos previos a un encuentro entre ambos equipos.
Este suceso pone de manifiesto la persistencia de la violencia en determinados sectores del fútbol español y la importancia de la labor policial para preservar la seguridad en eventos deportivos de gran convocatoria como la final de la Copa del Rey.












