Josín y Roberto: Un siglo de pasión por el Oviedo

Dos aficionados de diferentes generaciones celebran el centenario del Real Oviedo.

El pasado fin de semana, el Real Oviedo celebró su centenario de una manera muy especial al reunir a dos de sus aficionados más emblemáticos. Por un lado, José Antonio Álvarez Cienfuegos, conocido como Josín, quien nació hace 103 años en Barrio, un pequeño pueblo tevergano. Por otro, Roberto Vázquez Mielgo, un recién nacido de apenas tres meses, que representa la nueva generación de seguidores del club carbayón.

La historia de Josín se remonta a 1959, cuando se convirtió en socio del Oviedo, un club que ya había comenzado su andadura tras la fusión del Real Stadium Club Ovetense y el Real Club Deportivo Oviedo. A lo largo de sus 67 años como abonado, Josín ha vivido momentos inolvidables, aunque su relación con el club no ha estado exenta de altibajos, como la vez que rompió su abono tras la crisis de 2001, aunque se arrepintió y volvió a abonarse. Sin embargo, se lamenta de que no le reconocieran como socio de oro, un título que otorgan a aquellos que han sido abonados durante más de cincuenta años.

Roberto, por su parte, ya llegó al mundo en una época donde figuras como Viñas y Cazorla defendían los colores del club, mostrando que, a pesar de la diferencia de edad, ambos comparten un vínculo profundo que los une a través de la pasión por el Oviedo.

Entre los aficionados que asistieron a este emotivo encuentro también se encontraba Maximino Ramos, de 99 años, quien fue portero del Juvencia de Trubia. Aunque su memoria empieza a fallar, su alegría al ver ganar al Oviedo es inquebrantable. Otro veterano, Alberto Viejo, de 82 años, recordó con nostalgia su experiencia en el Tartiere desde los años 50, destacando a jugadores como Marianín y Galán como los mejores que ha visto en el campo.

La conexión entre las generaciones es evidente, como lo demuestra la familia de Juan Carlos Pereira, quien se hizo socio en 1987 y ahora lleva a su hijo David, de 13 años. Este último ya es accionista desde su nacimiento y ha comenzado a ir al estadio con sus amigos, aunque también desea seguir compartiendo la experiencia con su padre. Su recuerdo más destacado es el ascenso de la temporada pasada, un momento que simboliza la continuidad de la pasión por el Oviedo a través de las generaciones.

Incluso la madre de Roberto, Lidia Mielgo, quien con solo 29 años vivió el ascenso del club como su mejor recuerdo, ha transmitido esa herencia a su hijo, quien ya es socio del Oviedo desde su nacimiento. La historia del club, marcada por ascensos y descensos, sigue viva en el corazón de sus aficionados, quienes se agrupan en una imagen que representa más de un siglo de amor por el azul.

LA NUEVA ESPAÑA ha querido capturar este momento único, donde once aficionados, representando once décadas, han sido reunidos para celebrar la esencia del oviedismo. Y si hay un secreto para vivir esta pasión durante tanto tiempo, Josín lo resume en dos palabras: sidra y picadillo.

Redacción

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