En los últimos tiempos, el protagonismo público ha comenzado a recaer en figuras formadas en matemáticas, desplazando el habitual dominio de abogados y economistas. Esta nueva corriente valora la capacidad de estos expertos para sorprender sin estridencias, demostrando una cierta «locura contenida» que rompe con lo convencional.
Este fenómeno no es novedoso en la historia, ya que personajes como Pitágoras o Arquímedes ejercieron influencia cuando la frontera entre poder y ciencia era prácticamente inexistente. En la actualidad, esta tendencia se refleja en dos ejemplos destacados: el Papa León XIV y el entrenador de fútbol Pellegrino Matarazzo, ambos con títulos universitarios en matemáticas.
León XIV, graduado en la prestigiosa universidad católica estadounidense de Villanova, sorprendió al mundo con su respuesta dialéctica al expresidente Donald Trump, conocido por cuestionar la elección de un pontífice matemático. El Papa se defendió con un discurso riguroso y estructurado, basado en argumentos matemáticos, que dejó sin réplica al que fuera el mejor comunicador mundial, demostrando un dominio del razonamiento lógico y la argumentación precisa.
Por su parte, Pellegrino Matarazzo, formado en la Universidad de Columbia, una institución de la élite académica estadounidense, trasladó su conocimiento aplicado de las matemáticas al fútbol. Su victoria en la Copa del Rey con la Real Sociedad se interpretó como resultado de una comprensión profunda de la probabilidad y las estadísticas, elementos esenciales en su disciplina. Su enfoque contrastó con la agresividad directa del entrenador rival, Simeone, y fue considerado una revolución táctica que sorprendió al mundo del deporte.
El método de Matarazzo recuerda la filosofía de Moneyball, que transformó el deporte en Estados Unidos mediante el uso intensivo de datos y análisis estadístico, generando equipos de éxito como los Golden State Warriors de Stephen Curry. Esta aplicación práctica de las matemáticas en el deporte ha elevado al entrenador a la categoría de estratega innovador.
Sin embargo, no todos los casos vinculados a las matemáticas han sido positivos. La figura de Jeffrey Epstein, quien llegó a presentarse como profesor de matemáticas aunque falsificó su título y manipuló su trayectoria, recuerda que la formación no siempre garantiza integridad y éxito.
Así, la irrupción de matemáticos en ámbitos como la política y el deporte abre un nuevo capítulo en la relación entre ciencia y poder, donde la lógica y el análisis estadístico se convierten en herramientas para destacar y, en ocasiones, para cambiar las reglas del juego.












