Este lunes, David Navarro asumió el mando del Real Zaragoza en su primer entrenamiento como técnico tras la destitución de Rubén Sellés. La situación del equipo es crítica, ubicándose en la última posición de la Segunda División y a ocho puntos de la salvación.
Después de una semana llena de movimientos en los despachos, el equipo volvió al trabajo en el césped con una sesión vespertina. La notable novedad fue la energía y la actividad de Navarro, quien, durante la parte de la sesión accesible a la prensa, demostró su compromiso al explicar los ejercicios y mantener la intensidad entre los jugadores.
La decisión de nombrar a Navarro como entrenador interino fue tomada por Lalo Arantegui, el nuevo director deportivo del club, quien regresó al Real Zaragoza tras dejar su puesto en 2020. Aunque Arantegui no estuvo presente en el entrenamiento, ya está tomando decisiones importantes para reestructurar el área deportiva, que necesita mejoras urgentes y personal cercano al club y a la comunidad aragonesa.
El director deportivo se enfrenta ahora a la tarea de seleccionar al cuarto entrenador de la temporada, después de los breves mandatos de Gabi, Emilio Larraz y el recién despedido Sellés. Este nuevo técnico deberá ser capaz de revertir la crítica situación del equipo, con solo catorce jornadas restantes en la competición.
La incertidumbre persiste sobre quién dirigirá la próxima sesión de entrenamiento programada para este martes por la mañana en la Ciudad Deportiva. Aunque el club ha anunciado que Navarro se encargaría del entrenamiento del lunes, no ha confirmado si continuará al frente durante el resto de la semana. Lo más probable es que Navarro permanezca como entrenador del primer equipo hasta que se encuentre un nuevo técnico que acepte el desafío de guiar al club en estos momentos difíciles.
A tres días del próximo partido contra el Cádiz, la situación es de máxima urgencia y todos los ojos están puestos en la gestión de Navarro al frente del equipo.












