El Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) impuso este miércoles una suspensión de 13 partidos a Andrada, portero del Zaragoza, tras la agresión con un puñetazo a Pulido, jugador del Huesca. La sanción se compone de 12 partidos por la agresión y uno adicional por una doble tarjeta amarilla, situándose entre las más largas en la historia del fútbol español.
No obstante, esta pena no es la más severa que se ha registrado. Las sanciones más duras se han aplicado en casos de entradas violentas con patadas extremadamente peligrosas que causaron lesiones graves y prolongadas a los afectados.
Curiosamente, otro jugador del Zaragoza encabeza la lista de castigos más largos. Joaquín Cortizo, defensa, fue suspendido durante 24 partidos tras una dura entrada que fracturó la tibia de Enrique Collar, delantero del Atlético de Madrid, en un partido de Liga disputado el 27 de diciembre de 1964.
Otro caso destacado es el del central paraguayo Pedro Fernández, del Granada, quien recibió 15 jornadas de suspensión tras una fuerte patada al madridista Amancio en un partido de cuartos de final de la Copa del Rey en 1974. La lesión de Amancio fue una rotura del cuádriceps que le mantuvo cuatro meses fuera.
En 1983, Goicoechea, defensa del Athletic de Bilbao, fue sancionado inicialmente con 18 partidos por una entrada violenta a Maradona cuando jugaba en el Barcelona. Tras apelación, la sanción se redujo a siete partidos. La lesión del argentino fue una fractura de tobillo que le apartó tres meses del campo.
Además, Goikoetxea fue uno de los seis jugadores sancionados con tres meses de suspensión tras los incidentes violentos al finalizar la final de la Copa del Rey de 1984 entre Athletic y Barcelona, donde se produjeron peleas con patadas y puñetazos entre los futbolistas. Entre los sancionados estaban Maradona, Clos y Migueli por parte del Barcelona, y De Andrés y Sarabia por el Athletic.
En 1990, el delantero búlgaro Stoichkov, del Barcelona, fue suspendido seis meses por pisotear al árbitro Urizar Azpitarte durante la ida de la Supercopa frente al Real Madrid. La pena fue reducida a dos meses y dos partidos en apelación.
En 1999, el portero argentino Germán «Mono» Burgos recibió una sanción de 11 partidos tras agredir a Serrano, delantero del Espanyol, cuando jugaba en el Mallorca. Por su parte, Ceballos, del Racing de Santander, fue inicialmente suspendido durante 12 partidos por amenazar con un cabezazo al árbitro Prados García en un partido contra Zaragoza en 2000, aunque la pena se redujo a ocho tras apelación.
El defensa portugués Pepe, del Real Madrid, fue sancionado con diez partidos en 2009 tras agredir a Casquero y Albín, jugadores del Getafe. Otros casos con diez partidos de suspensión incluyen a López Igartua, del Burgos, por agresión al árbitro Fernández Quirós en 1977, y al delantero paraguayo «Lobo» Diarte, del Betis, por golpear al sevillista Ruda en 1983.
Finalmente, en 2015, Apono, jugador de El Palo en Segunda B, fue sancionado con 12 partidos por insultar y amenazar de muerte al árbitro durante un encuentro contra el Marbella.












