La filósofa Victoria Camps, con 84 años de edad, ha expresado su preocupación por la concepción actual de la libertad, a la que califica como egoísta y excesivamente influenciada por el individualismo y el consumismo. Según Camps, esta visión se ha forjado en un contexto donde la economía de mercado promueve una libertad centrada en la satisfacción de necesidades individuales, ignorando el bien común.
En una reciente entrevista en el programa El faro de la Cadena SER, Camps explicó que la libertad que percibimos hoy se ha distorsionado. «Es la libertad que nos ha inculcado la economía consumista, que crea nuevas necesidades constantemente», afirmó. Esta perspectiva, según la filósofa, no fomenta la cohesión social ni la solidaridad, ya que las personas tienden a priorizar lo que les conviene personalmente.
La perspectiva de Kant sobre la libertad
Camps argumenta que el verdadero concepto de libertad debe estar basado en el pensamiento autónomo, tal como lo propuso Immanuel Kant. Para ella, el acto de pensar por uno mismo es fundamental: «Nadie se plantea qué significa pensar por sí mismo ante una situación conflictiva», lamenta. Esta falta de reflexión individual contribuye a la división social y a la ausencia de cooperación en tiempos de crisis.
La filósofa recuerda el sentido de unidad que se experimentó durante la pandemia de COVID-19, donde la incertidumbre y el miedo llevaron a la sociedad a actuar de manera conjunta. «Estábamos afectados todos y había que actuar en común», señala. Este espíritu de colaboración debería ser la norma en la resolución de otros problemas sociales, como la vivienda y la inmigración.
Construir felicidad en tiempos difíciles
La visión de Camps sobre la felicidad está intrínsecamente ligada a la libertad de pensamiento y a la capacidad de tomar decisiones propias. Para ella, la felicidad no es un estado permanente, sino un esfuerzo continuo por superar adversidades y mantener el deseo de vivir. «Buscamos la fórmula o la píldora que nos dé la felicidad, pero se trata de un esfuerzo constante», subraya.
La filósofa enfatiza que cada individuo tiene la responsabilidad de construir su propia felicidad, lo que implica saber distinguir entre lo que realmente vale la pena y lo que no. «Se puede vivir de muchas maneras y ser feliz en cada una de ellas», explica. En su opinión, la felicidad se define como el mantenimiento de las ganas de vivir a pesar de las limitaciones y frustraciones que la vida presenta.
Así, Camps concluye que el pensamiento libre es esencial para enfrentar los obstáculos que se presentan en el camino hacia la felicidad. «La felicidad es un arte que requiere de un aprendizaje constante», afirma, invitando a la reflexión sobre cómo cada uno puede contribuir al bien común mientras busca su propia realización personal.














