Un nuevo hallazgo paleontológico ha sacudido las teorías sobre la evolución de los dinosaurios. Se trata de Alnashetri cerropoliciensis, un dinosaurio del tamaño de una gallina, emparentado con el famoso T. rex, que desafía la hipótesis de la miniaturización progresiva dentro de su linaje. Este descubrimiento, que se publica en la revista Nature, revela que existen únicamente dos ejemplares de esta especie en el mundo, siendo el segundo hallado en Río Negro, Argentina, y el único que se encuentra completo.
El Alnashetri cerropoliciensis es un carnívoro que vivió hace aproximadamente 95 millones de años. Su nombre, que significa «patas flacas» en el idioma tehuelche, describe su estructura física. Este dinosaurio medía menos de 40 centímetros de alto y 70 de largo, con una cola que representaba más de la mitad de su longitud. Su peso se estimaba en alrededor de un kilogramo y se alimentaba de pequeños vertebrados en un entorno desértico.
El paleontólogo Peter Makovicky, de la Universidad de Minnesota y primer autor del estudio, sugiere que, aunque se sospecha que este ejemplar era hembra debido a la acumulación de calcio en su tejido óseo, no hay certeza absoluta sobre este aspecto. Se han encontrado indicios de que su visión y audición podrían haber sido muy agudas, similares a las de las lechuzas, gracias a estudios previos sobre los alvarezsauroideos, un grupo al que pertenece este fósil.
El análisis filogenético muestra que el Alnashetri comparte una rama gruesa con el T. rex, dado que ambos son celurosaurios. Sin embargo, esta relación se detiene ahí, ya que el Alnashetri pertenece a un grupo más específico conocido como alvarezsauroideo, que incluye a otros dinosaurios como el Alvarezsaurus y el Mononykus. El artículo en Nature aclara que este dinosaurio no se clasifica como alvarezsáurido, lo que subraya su singularidad dentro de la evolución de los dinosaurios.
El descubrimiento de Alnashetri pone en tela de juicio una teoría que se ha sostenido durante más de una década sobre la miniaturización de los alvarezsáuridos. Jorge Meso, paleontólogo argentino, explica que la mayoría de los fósiles de esta familia se han encontrado en Asia y corresponden al Cretácico superior. Este hallazgo desafía la idea de que los alvarezsáuridos se han ido encogiendo gradualmente a lo largo del tiempo.
El Alnashetri coexistió con otros dinosaurios de mayor tamaño dentro del mismo grupo, lo que indica que la evolución de estos animales fue más compleja de lo que se había pensado anteriormente. Además, el estudio refuerza la noción de que los alvarezsáuridos no eran aves no voladoras, como se había sugerido en décadas anteriores, sino dinosaurios emparentados más cercanamente con el Gallimimus que con las aves modernas.
El descubrimiento de este pequeño dinosaurio no solo es importante por su tamaño, sino también por las peculiaridades anatómicas que presenta. Sebastián Apesteguía, otro de los autores del estudio, describe a los alvarezsáuridos como «bichos raros» debido a sus características físicas inusuales, como brazos desproporcionadamente cortos en relación con su cuerpo.
Finalmente, la preservación excepcional del fósil de Alnashetri permite realizar estudios más profundos sobre su biología y evolución. Gianechini destaca que este hallazgo es solo la «punta del iceberg» y que se podrán llevar a cabo diversos análisis sobre la musculatura y la locomoción de este minidinosaurio.














