Un reciente estudio ha evaluado por primera vez la eficacia real de las Áreas Marinas Protegidas (AMPs) en Canarias y ha concluido que únicamente el 11% de estas zonas dispone de una gestión activa, mientras que apenas el 1% cuenta con un nivel de protección estricta. La investigación, realizada dentro del plan de acción del Comité de Expertos (CEXPE) del Proyecto MPAs Canary Islands, señala que aunque la superficie protegida ha crecido en los últimos años, persisten importantes deficiencias en la gestión, gobernanza y en la efectividad de la protección.
Los autores aplicaron por primera vez en Canarias la metodología internacional The MPA Guide, desarrollada por expertos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y otras organizaciones. Según el estudio, el 21,7% de la Demarcación Marina de Canarias está bajo alguna figura de protección con respaldo legal, destacando la Red Natura 2000 como el pilar fundamental para la conservación de hábitats y especies en la región.
Además de la Red Natura 2000, existen otras figuras de protección como las Reservas Marinas de Interés Pesquero en La Palma, El Hierro, La Graciosa y los Islotes del Norte de Lanzarote. Sin embargo, solo una pequeña fracción de estas áreas cuenta con un sistema de gestión activo y protección estricta, lo que limita su capacidad para conservar efectivamente la biodiversidad marina.
Eva Meyers, investigadora principal del estudio y miembro del Leibniz Institute for the Analysis of Biodiversity Change, subraya que «ampliar la superficie de áreas marinas protegidas no es suficiente por sí sola. Su verdadero valor reside en una gestión eficiente, seguimiento continuo y evaluación regular para asegurar resultados tangibles y mejorar con el tiempo».
Presiones crecientes sobre la biodiversidad marina
El estudio alerta sobre las crecientes presiones que enfrentan los ecosistemas marinos canarios, causadas por la urbanización costera, la contaminación, la sobrepesca, la introducción de especies exóticas y el turismo intensivo. Esta situación es especialmente preocupante dado que Canarias es uno de los puntos calientes de biodiversidad marina en el Atlántico nororiental, gracias a su origen volcánico, la influencia de la Corriente de Canarias y el afloramiento sahariano.
En sus aguas se han registrado al menos 30 especies de cetáceos y cinco de las ocho especies mundiales de tortugas marinas. Canarias también alberga el principal refugio global del angelote, un tiburón en peligro crítico de extinción, además de contar con 76 especies marinas exóticas detectadas.
Recomendaciones para mejorar la protección marina
Los expertos consideran que para cumplir con los compromisos internacionales sobre biodiversidad y aumentar la resiliencia del océano ante el cambio climático, Canarias debe superar la protección meramente formal. En lugar de centrarse solo en crear nuevas áreas protegidas, se debe poner énfasis en fortalecer la gestión y la efectividad de las ya existentes.
El informe propone una hoja de ruta que incluye fortalecer la gobernanza y la financiación, actualizar planes de gestión obsoletos, aumentar la protección estricta, mejorar la conectividad ecológica regional y fomentar la cooperación con regiones cercanas como Azores, Madeira, Cabo Verde, Marruecos y Mauritania.
Entre las propuestas para ampliar la red de áreas marinas protegidas destacan el Parque Nacional Marino del Mar de Las Calmas en El Hierro y el Parque Nacional de Guguy en Gran Canaria, que podrían incrementar significativamente la superficie bajo protección si se materializan.
El estudio fue elaborado por Eva Meyers (Leibniz Institute for the Analysis of Biodiversity Change; Angel Shark Project), Héctor Toledo y Carolina Bousquet (Angel Shark Project), con revisiones de Ricardo Haroun, Yaiza Fernández, Ayoze Castro (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria) y Octavio Llinás (MPAs Canary Islands).














