Lluís Montoliu, reconocido biólogo del CSIC y experto en ética científica, presenta su nuevo libro Impostores de la ciencia, donde narra en primera persona el caso del fraudulento científico surcoreano Woo-Suk Hwang. En julio de 2004, Montoliu organizó un congreso en Valencia con el objetivo de profundizar en la clonación de embriones humanos e invitó personalmente a Hwang, entonces considerado la mayor estrella mundial en biología por su supuesta clonación de embriones humanos y obtención de células madre pluripotentes.
Aquel encuentro, celebrado en el auditorio lleno de investigadores y periodistas, fue un hito que luego quedaría marcado por el escándalo. Hwang llegó escoltado y ofreció una intervención breve, tras la cual abandonó el podio en medio de las preguntas, dejando a uno de sus colaboradores responder. Montoliu confiesa que en aquel momento no sospechó nada, pero con el tiempo se confirmó que se trató de un montaje completo.
El impacto inicial y la sombra de la duda
El anuncio original, publicado en febrero de 2004 en la revista Science, dio la vuelta al mundo. Hwang afirmaba haber clonado un embrión humano y generado una línea de células madre embryonares capaces de diferenciarse en cualquier tejido. Esto abría la puerta a tratamientos innovadores para enfermedades incurables. El experimento, según la publicación, había utilizado 242 óvulos donados voluntariamente por 16 mujeres.
El investigador surcoreano alcanzó fama global inmediata, siendo considerado un «rockstar» de la ciencia por lograr algo inédito con la técnica que había dado lugar a la oveja Dolly. Sin embargo, ya desde mayo de 2004 comenzaron a surgir dudas sobre la ética en la obtención de los óvulos, cuestionamientos que Hwang intentó negar insistiendo en la voluntariedad de las donantes.
Fraude descubierto y consecuencias
En 2005, Hwang publicó un segundo artículo más ambicioso, asegurando haber obtenido 11 líneas celulares a partir de embriones clonados de pacientes con diversas enfermedades. A pesar de que en agosto de ese año su equipo logró clonar un perro, lo que reforzó su credibilidad, las sospechas crecieron y finalmente se confirmaron las irregularidades.
Las investigaciones revelaron que Hwang había usado más de 2.000 óvulos, muchos obtenidos bajo presión a colaboradoras de su laboratorio, por lo que no podía hablarse de donación libre. Las 11 líneas celulares reportadas eran en su mayoría ficticias, y la única línea del primer artículo no provenía de un embrión clonado, sino de un proceso de partenogénesis, un hallazgo real que Hwang ni siquiera supo aprovechar.
En enero de 2006, la Universidad Nacional de Seúl confirmó el fraude, y dos días después Science retiró oficialmente ambos artículos. Hwang fue condenado en 2009 a dos años de cárcel, no por fraude científico, sino por malversación de fondos públicos y violación de principios bioéticos.
El caso tuvo un impacto global, ya que numerosos laboratorios invirtieron recursos en reproducir experimentos falsos, y pacientes vieron frustradas sus esperanzas de avances médicos. Montoliu utiliza esta experiencia en sus clases para advertir sobre la importancia de la integridad en la ciencia.
Actualmente, Woo-Suk Hwang dirige una empresa dedicada a la clonación de perros de compañía y un centro en Abu Dhabi especializado en la clonación de camellos para carreras. Aun así, sigue negando las acusaciones y mantiene oculto su pasado como el mayor fraude en la biología moderna.
El evento de presentación de Impostores de la ciencia tendrá lugar el 6 de mayo en el Wellington Hotel & Spa de Madrid, donde Montoliu compartirá esta historia que conmocionó y enseñó una dura lección sobre la ética científica.














