Cuatro científicas españolas han tenido una experiencia que ha transformado su comprensión del liderazgo en el ámbito científico. Durante varias semanas, participaron en la décima edición del programa Homeward Bound, una iniciativa internacional que reúne a mujeres de todo el mundo en el ámbito de la ciencia y la tecnología para formar una nueva generación de líderes capaces de enfrentar los retos ambientales globales. Este encuentro se llevó a cabo en Tanzania, un entorno muy diferente al de ediciones anteriores, que se habían desarrollado en la Antártida.
En lugares como Arusha, Karatu y el Serengeti, las investigadoras convivieron con científicas de diversas disciplinas y países. El objetivo era replantearse el papel de la ciencia ante la crisis climática y fortalecer una red global de mujeres en STEMM que busca reunir a 10.000 científicas en los próximos años.
Transformación a través de la colaboración
Para la oceanógrafa Elena Ceballos, la vivencia en África fue «profundamente transformadora». No solo por el intercambio de conocimientos, sino también por la oportunidad de reflexionar sobre un liderazgo más colaborativo y consciente de la interdependencia entre la naturaleza y la sociedad. Ceballos investiga el papel del océano como regulador climático del planeta, pero en Tanzania pudo constatar que los grandes desafíos ambientales se experimentan en realidades locales. «La biodiversidad, el clima y el bienestar de las comunidades están completamente conectados», afirma, lo que subraya la necesidad de que la ciencia dialogue más con la sociedad y con aquellos que enfrentan directamente estos problemas.
La investigadora Ana Gómez de Castro destaca otro aspecto importante del encuentro: la relevancia de la cultura, la comunicación y las artes como motores de cambio social. Según su perspectiva, la experiencia en Tanzania puso de manifiesto que la transformación sostenible no puede depender únicamente de la tecnología o la ciencia, sino también de la manera en que se narran las historias y se construyen los relatos colectivos. Este contacto con las comunidades locales fue revelador para ella. «Llegas pensando que sabes algo del lugar y descubres que en realidad tienes mucho que aprender», explica.
La red internacional como motor de cambio
La ingeniera aeroespacial Beatriz Casares enfatiza que uno de los mayores beneficios del programa es la red internacional que se forma entre las participantes. Este espacio fomenta la colaboración y demuestra que el cambio puede surgir desde cualquier ámbito. Especialista en economía circular y materiales sostenibles, Casares subraya la necesidad de replantear los modelos de producción actuales. Durante su estancia en África, observó cómo el uso masivo de plásticos de un solo uso puede tener consecuencias especialmente graves en entornos donde el reciclaje es limitado, lo que refuerza la importancia de recuperar materiales y adoptar soluciones más sostenibles.
La meteoróloga Mercedes Martín señala que el gran desafío radica en trasladar el conocimiento científico a la sociedad. Su trabajo en medios de comunicación le permite actuar como un puente entre la investigación y el público. Tras participar en expediciones científicas en la Antártida y en este encuentro en África, Martín destaca el contraste entre ambos escenarios. Mientras que en los polos los efectos del calentamiento global se manifiestan en procesos físicos a gran escala, en África oriental el impacto se percibe directamente en la vida cotidiana de las comunidades y en la presión sobre los recursos naturales.
El futuro del liderazgo científico
Las cuatro científicas coinciden en un aspecto fundamental: el liderazgo científico del futuro será, sin duda, más diverso, colaborativo y conectado con la sociedad. Iniciativas como Homeward Bound buscan precisamente acelerar este cambio, creando una red internacional de mujeres capaces de impulsar soluciones ante la crisis climática. Más allá de la experiencia personal, las investigadoras destacan que el verdadero impacto se verá en el futuro, cuando ese conocimiento, esas alianzas y esas nuevas formas de liderazgo se traduzcan en proyectos concretos, decisiones políticas y cambios reales en la manera de afrontar los desafíos del planeta.













