La evolución reutiliza genes para patrones de color en mariposas desde hace 120 millones de años

Un estudio revela que la evolución usa los mismos genes en mariposas para señales de advertencia desde hace 120 millo...

Un equipo de científicos de la Universidad de York, en Reino Unido, ha descubierto que la evolución ha recurrido a la misma combinación genética durante más de 120 millones de años para crear patrones de color en algunas mariposas y polillas. Este hallazgo, publicado en la revista PLoS Biology, sugiere que la vida en la Tierra podría ser menos aleatoria y más predecible de lo que se pensaba.

El estudio se centró en especies de Lepidoptera que habitan las selvas tropicales de Sudamérica. A pesar de su lejanía evolutiva, estas mariposas y polillas presentan diseños de color casi idénticos en sus alas, que funcionan como señales de advertencia para sus depredadores en un fenómeno conocido como mimetismo. El objetivo de la investigación fue identificar los genes responsables de estas similitudes en el patrón.

Los resultados mostraron que todas las especies analizadas emplean los mismos dos genes, denominados ivory y optix, para generar sus colores de advertencia. Sin embargo, los cambios no ocurren directamente en estos genes, sino en regiones reguladoras que actúan como interruptores para activar o desactivar la expresión genética. Esto indica que la evolución no siempre crea soluciones completamente nuevas, sino que modifica mecanismos existentes para adaptarse a presiones ambientales similares a lo largo del tiempo.

Este patrón tiene una gran eficacia biológica, ya que muchas de estas mariposas y polillas son tóxicas para sus depredadores. Al compartir diseños de color semejantes, refuerzan el aprendizaje de aves y otros animales: una vez que identifican un patrón como señal de peligro, evitan atacar a cualquier especie que exhiba ese diseño.

El profesor Kanchon Dasmahapatra, uno de los autores del estudio, explicó que la evolución convergente, donde especies no relacionadas desarrollan rasgos similares de forma independiente, es común en todo el árbol de la vida, pero rara vez se ha podido investigar su base genética. En este caso, el fenómeno conocido como «paralelismo genético» demuestra que existen rutas evolutivas preferentes cuando las condiciones selectivas son semejantes.

Comprender que la evolución reutiliza ciertas herramientas genéticas podría ayudar a predecir mejor cómo responderán distintas especies a cambios ambientales, como el calentamiento global o la destrucción de hábitats. Este descubrimiento pone en duda la idea de que la evolución es un proceso completamente aleatorio y sugiere que la vida sigue patrones más repetitivos y comprensibles de lo que se creía.

Redacción

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