Un equipo de científicos españoles ha revelado el impacto catastrófico que se produce cuando magma y agua entran en contacto, un fenómeno natural que puede desencadenar erupciones volcánicas de gran violencia. Este proceso, conocido como erupción freatomagmática, ocurre cuando el magma, que puede alcanzar temperaturas superiores a los 1 000 grados, se encuentra con cuerpos de agua como ríos, lagos o mares.
Cuando se produce esta interacción, la rápida evaporación del agua genera una presión extrema que fragmenta el magma en partículas que varían desde cenizas finas hasta grandes bombas volcánicas. El Instituto de Geociencias (IGEO-CSIC) ha compartido en sus redes sociales una «alerta de spoiler» sobre este fenómeno, enfatizando la peligrosidad de las explosiones resultantes.
Explosiones devastadoras y sus consecuencias
La explosión del magma no solo es más violenta que una erupción volcánica convencional, sino que también puede tener efectos devastadores en el entorno. Según el IGEO, este tipo de erupción es más común en volcanes monogenéticos que en los grandes estratovolcanes. Además de las explosiones iniciales, el enfriamiento del magma puede dar lugar a la formación de vidrio volcánico y rocas porosas conocidas como tobas.
Si la cantidad de agua que entra en contacto con el magma es significativa, se pueden generar flujos de lodo, denominados lahars, que tienen la capacidad de arrasar ríos y carreteras en cuestión de minutos. Este fenómeno fue evidente en la erupción del volcán Hunga Tonga-Hunga Ha’apai en 2022, que liberó cantidades masivas de vapor de agua, superando los registros anteriores, y afectó la atmósfera con dióxido de azufre.
Peligros para la salud pública
La nube de vapor y ceniza resultante de la interacción entre el magma y el agua representa un riesgo grave para la salud pública. Este tipo de nube puede desplazarse a gran velocidad, afectando la respiración y dañando cultivos y edificaciones a varios kilómetros de distancia. Su capacidad de propagación y la toxicidad de los gases emitidos hacen que este fenómeno sea aún más temido en áreas cercanas a volcanes activos.
En conclusión, el estudio de las dinámicas entre magma y agua es crucial para entender mejor los riesgos volcánicos y preparar a las comunidades que podrían verse afectadas por estos eventos naturales extremos. La investigación continua en este campo es vital para desarrollar estrategias de mitigación y respuesta ante posibles erupciones.














