Un estudio dirigido por la investigadora Karen Giménez Orenga, perteneciente al Grupo de Expresión Génica e Inmunidad de la Universidad Católica de Valencia (UCV), ha revelado que los retrovirus endógenos humanos (HERV), antiguos virus integrados en el ADN humano hace millones de años, podrían ser biomarcadores «clave» para el diagnóstico y seguimiento de diversas enfermedades que hoy resultan muy difíciles de distinguir entre sí: el síndrome de fatiga crónica (también conocido como encefalomielitis miálgica), la fibromialgia y el covid persistente.
La investigación, que forma parte de la tesis doctoral de Giménez defendida en la UCV, analizó muestras de sangre de 302 pacientes con diagnóstico clínico definido, distribuidos en cuatro estudios experimentales independientes. Los resultados apuntan a que los HERV y otros elementos virales relacionados tienen capacidad discriminatoria entre patologías que comparten un cuadro clínico «muy similar», pero que presentan perfiles biológicos con «diferencias relevantes».
Los virus “fósiles” de nuestro ADN
como nueva herramienta de diagnóstico
Enfermedades bajo estudio
💢 Fibromialgia
🦠 Covid persistente
Financiación: Programa VALi+d (Generalitat Valenciana) · Fondos universitarios y privados
¿Qué son los HERV y por qué importan ahora?
Los HERV son secuencias genéticas procedentes de virus que infectaron a nuestros antepasados hace millones de años y que, con el tiempo, quedaron integradas de forma permanente en el ADN humano, transmitiéndose de generación en generación. Representan aproximadamente el 8% del genoma humano. Durante décadas fueron despectivamente etiquetados como «ADN basura» porque no codificaban proteínas como los genes clásicos. Sin embargo, hoy se sabe que cumplen funciones reguladoras y pueden influir de forma significativa en la respuesta inmunitaria.
Lo que hace especialmente relevante el trabajo de la UCV es que la activación de estos retrovirus no es un fenómeno puntual: puede persistir en el tiempo y estar asociada a alteraciones del sistema inmunitario, así como a una mayor intensidad de los síntomas en pacientes con encefalomielitis miálgica, fibromialgia y covid persistente. En palabras de la propia investigadora, los hallazgos «abren la puerta a investigar más allá de los genes codificantes y a explorar otras secuencias del genoma».
El covid persistente bajo el microscopio: cuando el sistema inmune no puede volver a la normalidad
Uno de los estudios incluidos en la investigación se centró específicamente en la covid-19 y sus secuelas. El hallazgo más llamativo fue la detección de la proteína HERV-W ENV meses después de haber superado la infección, incluso en pacientes que no habían requerido hospitalización. Esta persistencia podría estar directamente relacionada con la inflamación sostenida que caracteriza al covid persistente: el sistema inmunitario no logra regresar a su estado basal, lo que alimentaría síntomas como la fatiga crónica, el deterioro cognitivo y el dolor.
Este mecanismo no es nuevo en la literatura científica internacional. La empresa biofarmacéutica suiza GeNeuro, fundada en 2006 como spin-off del Instituto Mérieux, lleva más de una década estudiando la proteína HERV-W ENV y su vínculo con la esclerosis múltiple. Su investigador jefe, Hervé Perron, con más de 30 años de trabajo en el campo de los HERV, precisamente es uno de los colaboradores del equipo de la UCV. GeNeuro ha desarrollado el anticuerpo monoclonal temelimab, que actúa bloqueando la acción patógena de esa proteína y ha completado dos fases clínicas prometedoras en esclerosis múltiple. Actualmente se encuentra en ensayo de fase 2 para el covid persistente en centros de Suiza, Italia y España, dirigido a pacientes con presencia confirmada de la proteína W-ENV en sangre, que representan entre el 20% y el 25% de los afectados por covid persistente estudiados hasta la fecha.

Distinguir lo que parece igual: fibromialgia, fatiga crónica y covid persistente
Uno de los mayores retos de estas enfermedades es precisamente su parecido clínico: fatiga extrema, dolor generalizado, dificultades cognitivas, sensibilidad aumentada. Sin embargo, el estudio demuestra que los perfiles biológicos revelan diferencias relevantes entre ellas. Mediante el análisis de marcadores inflamatorios, niveles de citoquinas y otros parámetros clínicos, el equipo logró diferenciar molecularmente el covid persistente del síndrome de fatiga crónica y de la fibromialgia, ofreciendo por primera vez una respuesta objetiva a pacientes que frecuentemente se sienten «incomprendidos» por el sistema sanitario.
Paralelamente, otra línea del trabajo permitió clasificar a los pacientes con encefalomielitis miálgica en subgrupos según el nivel de activación de los HERV, lo que ayuda a explicar la heterogeneidad de la enfermedad y las diferencias en la severidad de los síntomas entre unos pacientes y otros. Este enfoque podría allanar el camino hacia tratamientos «más personalizados» en el futuro.
El virus ‘fósil’ TTMV9 y la respuesta inmune debilitada
El estudio del viroma sanguíneo —el conjunto de todos los virus presentes en la sangre— reveló otro hallazgo destacado: el Torque Teno Mini Virus 9 (TTMV9) aparece en mayor cantidad en un subgrupo de pacientes con alteraciones inmunitarias más marcadas, lo que sugiere que en algunos casos podría existir una respuesta antiviral debilitada. Aunque este hallazgo no se traduce todavía en una prueba diagnóstica disponible, sienta las bases para el desarrollo futuro de herramientas clínicas basadas en biomarcadores moleculares.
Una investigación con proyección internacional
La obtención y caracterización de los pacientes se llevó a cabo junto al Biobanco para la Investigación Biomédica y en Salud Pública de la Comunitat Valenciana (IBSP-CV) y con expertos clínicos en encefalomielitis miálgica. El proyecto ha recibido financiación pública y privada, incluyendo ayudas predoctorales del programa VALi+d de la Generalitat Valenciana y el apoyo de la organización británica ME Research UK.
A lo largo de su investigación, Giménez realizó estancias en la Universidad de Cagliari (Italia) y en la Universidad de Oxford (Reino Unido), consolidando colaboraciones con equipos internacionales como el del ya mencionado Hervé Perron en GeNeuro. La investigadora de la UCV también ha publicado previamente un capítulo en la tercera edición del prestigioso Handbook of Epigenetics de la editorial Elsevier, coordinado por el Dr. Trygve O. Tollefsbol de la Universidad de Alabama, junto a casi un centenar de expertos de instituciones como la Universidad de Cambridge, la Universidad de Tokio o la Universidad de California en San Francisco.
La investigadora reconoce que se trata de datos preliminares que necesitarán ser validados en cohortes más amplias, pero confía en que cada hallazgo contribuye a mejorar la comprensión y el tratamiento clínico de estas patologías complejas, que durante demasiado tiempo han carecido de una base biológica objetiva que las respalde.













