El Santuario de la Mare de Déu del Far, situado en la sierra de las Guilleries en Girona, ha perdurado a lo largo de 800 años y se ha convertido en un emblemático mirador natural. Documentado por primera vez en 1256, este lugar no solo es un referente arquitectónico, sino que también está rodeado de ricas leyendas que han fortalecido su atractivo.
Una de las historias más conocidas relata cómo unos marineros, en medio de una tormenta, invocaron a la Virgen para salvarse. Agradecidos, prometieron construir una iglesia en su honor, aunque lo hicieron lejos del mar, en lo alto de las montañas. Este singular origen ha contribuido a su fama a lo largo de los siglos.
Historia y reconstrucciones del Santuario
El santuario ha sido testigo de numerosos eventos históricos y tragedias. Los terremotos de los siglos XV y XVI causaron graves daños en el edificio original, lo que llevó a su reconstrucción. Durante los siglos XVI y XVI, se consolidaron las estructuras actuales, aunque no han sido las últimas modificaciones. En la década de 1970, se llevó a cabo una restauración integral que le otorgó su aspecto actual.
A pesar de las adversidades, el templo conserva una talla gótica de alabastro de la Virgen amamantando a su hijo, restaurada en 1922. La arquitectura del santuario mantiene elementos originales, como la bóveda de cañón y los muros de piedra, que añaden valor a su patrimonio histórico.
Un mirador natural excepcional
Localizado a 1 112 metros sobre el nivel del mar, el Santuario del Far no solo es un lugar de culto, sino también un mirador natural excepcional. Desde sus inmediaciones, los visitantes pueden disfrutar de vistas panorámicas del pantano de Susqueda, los riscos de Les Guilleries, Tavertet y el emblemático Montseny, que atraen tanto a devotos como a amantes de la naturaleza.
El aislamiento del lugar potencia la sensación de paz y recogimiento, con una vegetación que incluye encinas, robles y pinos. Senderistas de todas partes llegan a través de la ruta que parte de Sant Martí de Sacalm, un camino que ofrece amplias vistas y la oportunidad de conocer el bello entorno.
A pesar de su historia, el Santuario del Far mantiene su función religiosa y continúa siendo un lugar de peregrinación activa. Cada domingo, decenas de visitantes ascienden para rezar, asistir a misa o simplemente contemplar el paisaje desde este enclave histórico.
Para quienes deseen visitarlo, el acceso es sencillo. Desde Girona, el trayecto dura menos de una hora tomando la C-63 hasta el desvío hacia la GI-543, y desde allí, siguiendo las indicaciones hacia el templo. Desde Barcelona, el recorrido requiere aproximadamente una hora y cuarenta minutos, tomando la C-17 hasta la salida hacia Sant Martí de Sacalm y continuando por la BV-5206 siguiendo la señalización al santuario.














