En el corazón de Madrid, un edificio icónico de la Gran Vía, el número 52, se prepara para sufrir una transformación significativa. Inaugurado en 1928 y con un estilo art déco tardío, este inmueble ha cambiado de uso varias veces a lo largo de los años, siendo su última función la de albergar los Juzgados de lo Mercantil. Ahora, el futuro le depara convertirse en un hotel de lujo que contará con gimnasio, sky bar y terrazas.
El proyecto, impulsado por Gran Vía 52, S. A., enfrenta un desafío considerable debido a su condición de edificio histórico. El Ayuntamiento de Madrid ha elaborado un Plan Especial que establece que el cambio de uso solo se llevará a cabo si se respeta la conservación del patrimonio. Según la documentación, el edificio cuenta con un nivel 1 de protección integral, lo que implica que cualquier obra debe mantener su configuración original.
Esto significa que no se autorizarán ampliaciones en altura ni alteraciones en los volúmenes o fachadas. De hecho, la intención es realizar una «desintervención», eliminando adiciones del siglo XX para volver a los elementos originales. Entre las acciones previstas se incluye la limpieza de la fachada y la restauración del ladrillo visto, así como la recuperación de los huecos de la fachada, especialmente en la planta primera.
Asimismo, se planea restaurar las carpinterías históricas, respetando los materiales y dimensiones originales. El lucernario del patio de la escalera principal también será recuperado, eliminando elementos que no pertenecen a la estructura original del edificio. En el interior, se llevará a cabo una restauración exhaustiva de la escalera principal y de la escalera de servicio, manteniendo los recorridos internos y las simetrías del diseño original.
Los patios históricos también serán devueltos a su estado original, lo que proporcionará luz natural a las nuevas habitaciones y espacios del hotel. Este rediseño es fundamental para que los futuros huéspedes experimenten la esencia del edificio, que conservará su escalera principal como eje central, así como las fachadas restauradas sin elementos modernos que alteren su estética.
Por otro lado, el Plan Especial indica que se suspenderán temporalmente las licencias urbanísticas en la zona afectada por un año, con posibilidad de ampliación, con el objetivo de evitar otros proyectos que puedan interferir con el nuevo planeamiento. En principio, los locales en la planta baja del edificio no sufrirán cambios.
Este proyecto reafirma el creciente interés hotelero en la Gran Vía, que en menos de una década ha visto la apertura de varios hoteles destacados, como el Hyatt Centric Gran Vía Madrid y el Room Mate Macarena, entre otros. Con la llegada de este nuevo hotel de lujo, la Gran Vía continúa su evolución como un destino clave en la capital española.














