En la primavera de 1974, un grupo de campesinos en las cercanías de Xian, capital de la provincia de Shaanxi, desenterró accidentalmente lo que se convertiría en uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del mundo: el ejército de terracota. Buscando agua para sus cultivos, los campesinos tropezaron con fragmentos de esculturas que, tras una serie de excavaciones, se revelaron como miles de figuras de guerreros, caballos y carros de combate, dispuestas en formación para proteger la tumba del primer emperador de China, Qin Shi Huang.
El descubrimiento comenzó cuando Yang Zhifa, junto a sus hermanos y un vecino, encontró una cabeza de terracota, que inicialmente confundieron con un objeto cotidiano. Sin embargo, la magnitud del hallazgo se hizo evidente cuando dieron con un torso que parecía pertenecer a un guerrero. La noticia del descubrimiento llegó rápidamente a Zhao Kangmin, un aficionado a la arqueología que trabajaba como responsable del museo local. Su interés y dedicación llevaron a nuevas excavaciones, y en pocos meses se desenterraron más de 500 guerreros.
Un hallazgo de importancia mundial
Las primeras excavaciones revelaron la existencia de un vasto complejo que abarcaba aproximadamente 98 kilómetros cuadrados. En este espacio se descubrieron cuatro pozos que albergaban más de 8 000 soldados, 130 carros y 520 caballos, así como figuras de personal civil como funcionarios y músicos. Este ejército, labrado en terracota, fue creado con el fin de proteger la tumba del emperador en su viaje hacia la eternidad.
Qin Shi Huang, quien se convirtió en rey a los 13 años y fue nombrado emperador en el año 221 a.C., dedicó su vida a unificar China y buscar la inmortalidad. La construcción de su mausoleo comenzó nada más asumir el trono, y se estima que 700 000 hombres trabajaron durante 36 años en el complejo funerario, que incluía no solo las esculturas, sino también estructuras de alojamiento y sistemas de defensa.
Los secretos de su creación
Los arqueólogos han descubierto que las figuras no fueron producidas por un solo artista, sino que fueron el resultado del trabajo en equipo de múltiples talleres de alfarería. La técnica utilizada involucraba moldes para las diferentes partes del cuerpo, lo que permitía una producción en masa, pero con detalles individualizados en los rostros y posturas. Cada guerrero, de tamaño natural, refleja una gran diversidad en altura y características, con los generales alcanzando casi los dos metros de altura.
El Pozo 1, que alberga el ejército principal, se extiende 230 metros de largo y 62 metros de ancho, y se encuentra organizado en once formaciones. Los guerreros están dispuestos de tal manera que se puede distinguir su unidad: infantería, caballería y arqueros. Este impresionante conjunto fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987.
Además de visitar el museo y el mausoleo del ejército de terracota, se recomienda dedicar al menos tres días a explorar Xian, donde se pueden encontrar otros atractivos históricos como la antigua muralla de la ciudad, el barrio musulmán y el templo budista Da Ci’en. Sin duda, el ejército de terracota se erige como un símbolo del ingenio humano y un testimonio del pasado glorioso de China.













