La marcha de Marc-André ter Stegen al Girona ha dejado al FC Barcelona sin su primer capitán y ha alterado una dinámica interna que parecía consolidada. El guardameta alemán, azulgrana desde la temporada 2014-15, había asumido el brazalete el pasado curso tras la salida de Sergi Roberto, pero apenas quince meses después cierra su etapa dejando un vacío simbólico y estructural en el equipo.
El relevo ha sido inmediato. Ronald Araújo pasa a ser el primer capitán, completando una lista reducida que incluye a Frenkie de Jong, Raphinha y Pedri. A diferencia de otras temporadas, el club ha optado por no nombrar un quinto capitán, una decisión que rompe con la tradición reciente y que refleja un vestuario en transición, un indicador claro de los cambios que se están produciendo en el club.
Ter Stegen, a lo largo de los años, fue un capitán sin brazalete. Su peso competitivo, regularidad bajo palos y ascendencia en el grupo lo convirtieron en un líder natural mucho antes de recibir el reconocimiento oficial. Este estatus se formalizó el 11 de agosto de 2024, cuando heredó el brazalete. Sin embargo, su etapa como primer capitán estuvo marcada más por la ausencia que por la continuidad. Como líder oficial, el alemán apenas disputó diez partidos: nueve en la pasada campaña y solo uno en la actual.
Una grave lesión de rodilla condicionó su recorrido, y ya este curso, su protagonismo se diluyó por completo. La irrupción de Joan García y la presencia del portero Wojciech Szczęsny lo relegaron a un papel residual, limitado a un único encuentro copero ante el Guadalajara, sin continuidad posterior ni en la competición de Liga en Santander.
El verano añadió más tensión al relato. Un episodio conflictivo con el club, relacionado con cuestiones disciplinarias y de gestión médica por un problema de espalda, provocó incluso la retirada temporal del brazalete. Aunque la situación se recondujo y Ter Stegen recuperó la capitanía, la fractura interna ya era evidente. Su salida pone fin a una etapa ambigua y abre otra donde el liderazgo vuelve a redefinirse desde cero.
La marcha de Ter Stegen no solo impacta en el vestuario, sino que también pone de manifiesto la necesidad del FC Barcelona de reconfigurar su estructura interna y de liderazgo en un momento en que se enfrentan a una liga competitiva y a desafíos tanto deportivos como institucionales. La decisión de no nombrar un quinto capitán refuerza la percepción de que el club está en un proceso de renovación, donde los jugadores jóvenes deberán asumir más responsabilidades.
Con la figura de Ter Stegen fuera del equipo, el FC Barcelona se encuentra en un punto de inflexión. La afición y el cuerpo técnico observarán atentamente cómo se desarrollan los acontecimientos en esta nueva etapa, así como el impacto que tendrá en el rendimiento del equipo en el campo. La gestión de estos cambios será crucial para el futuro inmediato del club y su aspiración de recuperar su posición de liderazgo en el fútbol español y europeo.
