La reciente y sorpresiva ruptura profesional entre Carlos Alcaraz y Juan Carlos Ferrero ha reavivado el debate sobre la autonomía de los jugadores en el mundo del tenis. Tras una impresionante trayectoria que incluye seis títulos de Grand Slam y un ascenso fulgurante al número uno del mundo, la relación entre Alcaraz y Ferrero se fracturó debido a diferencias en la planificación deportiva y el estilo de trabajo.
Entre las voces más destacadas al respecto se encuentra la de Toni Nadal, exentrenador y tío de Rafa Nadal, quien en una entrevista en El Larguero de Cadena SER fue claro al afirmar:
“El que decide al final es Carlos”
. Según Toni, a medida que el jugador madura y se establece en el circuito, asume la responsabilidad de su carrera:
“En el tenis profesional, como en cualquier otro ámbito, el que paga es el jefe”
.
La convivencia diaria en el equipo de Alcaraz ha evidenciado que el enfoque de Ferrero ya no se ajustaba a las necesidades del joven tenista. Aunque el entrenador no tenía intención de separarse, la firme voluntad de Alcaraz fue determinante. Este cambio no solo responde a motivos deportivos, sino también al deseo del jugador de tener mayor autonomía y adaptar su rutina a su estilo de vida.
El extenista Álex Corretja expresó su tristeza por la decisión, considerándola precipitada y perjudicial para ambas partes. En sus declaraciones, afirmó que esta ruptura representa una
“mala noticia para ambos”
dado el potencial que había en su colaboración.
Toni Nadal, con su vasta experiencia, subrayó que la autoridad del entrenador es fundamental solo en los primeros años de carrera. Una vez que el jugador alcanza la mayoría de edad, este debe convertirse en el protagonista absoluto. En sus palabras:
“A partir de los 18 años, le dije que hiciese lo que quisiese. Dentro de la pista, ayudaba a Rafael. Fuera de la pista, es su decisión”
. Esto establece una clara diferencia entre el acompañamiento técnico y la intromisión en la vida personal del deportista.
Respecto a la labor de Ferrero, Toni destacó su profesionalismo y exigencia, pero también enfatizó que los límites del entrenador deben respetar la autonomía del atleta:
“El que manda es el jugador, no puede ser de otra manera”
. De hecho, cuando surgen desacuerdos persistentes, la ruptura es inevitable:
“La primera vez le dirás que no estás alineado, la segunda vez ya dices directamente que eso sobra”
.
Al ser preguntado sobre su posible incorporación al equipo de Alcaraz, Toni Nadal descartó cualquier posibilidad y defendió la importancia del entorno familiar y de confianza del jugador. Deseó lo mejor a ambos, tanto a Samuel López como a Ferrero, y añadió con humor:
“A Carlos sí que le cobraría (risas), pero puede encontrar a gente mucho mejor que yo”
.
El debate sobre el control del entrenador llevó a Toni a comparar su rol con el de un padre. En su opinión, mientras el deportista depende económica y personalmente del técnico y acepta sus reglas, en el momento de alcanzar la independencia
“puedes aconsejar, pero no imponer”
. Asimismo, subrayó que la autoexigencia y la gestión de la vida fuera de la pista son esenciales para el desarrollo del tenista:
“Después, si quieres salir o ir por ahí de noche, ya es tu problema”
.
Por último, Toni reveló que nunca percibió salario por entrenar a su sobrino, lo que le permitió expresarse con total libertad. Concluyó su intervención admitiendo que desconoce los detalles internos de la separación, limitándose a lo que se ha hecho público hasta el momento. La situación de Alcaraz, que cierra otro año como número uno del mundo, plantea cuestiones relevantes sobre el poder y la responsabilidad en el tenis profesional, así como la complejidad de las relaciones entre jugadores y entrenadores.
