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¡Descubre el oscuro secreto detrás de la dieta mediterránea que los nutricionistas NO quieren que sepas!

La dieta mediterránea presenta evidencias científicas que respaldan sus beneficios para la salud cardiovascular y el bienestar general.
por 18 diciembre, 2025
Lectura de 2 min

La dieta mediterránea ha sido objeto de innumerables investigaciones nutricionales que han resaltado sus beneficios tanto para el disfrute de la buena comida como para la prevención de enfermedades. Su enfoque en productos frescos, frutas, legumbres, granos enteros, frutos secos, proteínas magras y grasas saludables la convierte en una de las dietas más recomendadas por expertos en salud. De hecho, cuenta con un sólido respaldo científico que demuestra su eficacia para reducir la presión arterial y el colesterol, disminuir el riesgo de diabetes tipo 2 y mejorar la salud cardiovascular en general.

Uno de los estudios más influyentes en este ámbito es el Estudio de los Siete Países (Seven Country Studies o SCS), que comenzó a mediados del siglo XX. Este estudio internacional se diseñó para analizar la cultura nutricional, el consumo de grasas saturadas y las enfermedades cardiovasculares en siete países: Estados Unidos, Países Bajos, ex Yugoslavia, Finlandia, Grecia, Italia y Japón. Se llevó a cabo de manera simultánea junto a otros estudios que han sido objeto de seguimiento a los 25 y 50 años de su inicio.

El enfoque del SCS incluyó la dieta mediterránea, utilizando el índice de adecuación mediterránea (MAI) para evaluar la proximidad de una dieta a la Dieta Mediterránea Nacional de Referencia Saludable (HRNMD). Este índice ha demostrado que los patrones alimentarios mediterráneos están inversamente correlacionados con la prevalencia de factores de riesgo de enfermedades crónicas.

Los hallazgos del Estudio de los Siete Países revelaron que el consumo de alimentos de origen animal, a excepción del pescado, se relacionaba positivamente con la mortalidad por cardiopatía coronaria. En contraste, los alimentos vegetales, excluyendo las papas, mostraron una relación inversa. Entre los alimentos más relacionados con las tasas de mortalidad por cardiopatía coronaria se encontraban la mantequilla, las margarinas duras y la carne. Las puntuaciones de riesgo asociadas a los alimentos de origen animal fueron positivas, mientras que las asociadas a los vegetales fueron negativas.

Los investigadores también observaron que las personas que residían en el sur de Europa no solo tenían una mayor longevidad, sino que además presentaban tasas significativamente bajas de enfermedades cardiovasculares. A través de estudios metabolómicos en plasma, se ha descubierto que la dieta mediterránea puede mitigar los efectos cardiovasculares nocivos de ciertos metabolitos y aminoácidos, contribuyendo a un estado de salud más favorable.

La dieta mediterránea no solo se considera un determinante principal de la salud cardiovascular, sino que también está alineada con las métricas de salud propuestas por la American Heart Association en 2010, conocidas como Life’s Simple 7, que incluyen una dieta saludable como uno de sus componentes. Además, otras métricas como el índice de masa corporal, la presión arterial, el colesterol total y la glucosa en sangre están estrechamente vinculadas a los hábitos alimentarios.

En Latinoamérica y el Caribe, las enfermedades cardiovasculares son responsables de casi un tercio de las muertes anuales, lo que equivale a aproximadamente 1.8 millones de fallecimientos. Muchos de estos casos se originan en factores de riesgo controlables, tratables o modificables. Por ello, los expertos sugieren que implementar programas de nutrición que incorporen más ingredientes de la dieta mediterránea podría ayudar a reducir considerablemente los factores de riesgo y mejorar la salud cardíaca de la población en la región.

Los 10 principios básicos de la dieta mediterránea

  1. Usar aceite de oliva como principal fuente de grasas añadidas.

  2. Comer abundantes frutas y verduras, legumbres y frutos secos.

  3. Incluir pan y otros productos con cereales y granos en la dieta diaria.

  4. Priorizar alimentos con procesamiento mínimo o que sean frescos y de producción local.

  5. Consumir productos lácteos a diario, principalmente yogur y queso.

  6. Moderación en el consumo de carne roja, preferiblemente en guisos y otras recetas.

  7. Consumir abundante pescado y moderar el consumo de huevos.

  8. Optar por fruta fresca como postre diario; postres lácteos, dulces y pasteles solo ocasionalmente.

  9. El agua debe ser la bebida por excelencia en la dieta mediterránea.

  10. Mantenerse físicamente activo todos los días es tan importante como alimentarse bien.

NOTA: Esta historia se produjo utilizando contenido del estudio o informe original, así como de otras investigaciones médicas y fuentes destacadas en salud pública.

Redacción

Equipo editorial especializado en actualidad ibérica, economía y política. Información rigurosa y análisis profundo de España y Portugal las 24 horas del día.

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