La misión lunar de la NASA se beneficia de la tecnología desarrollada en España. La empresa Integrasys, en colaboración con la Universidad de Sevilla, ha instalado una antena Orbisat de 2,4 metros en la azotea de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería. Este dispositivo será fundamental para rastrear la trayectoria de la cápsula Orion, así como para medir el efecto Doppler, enviando datos de telemetría en tiempo real a Houston durante los diez días en los que la nave será visible desde la península.
En el ámbito del soporte vital, el consorcio Airbus, ubicado en Tres Cantos, ha fabricado las Unidades de Control Térmico (TCU) del Módulo de Servicio Europeo. Estos sistemas son cruciales, ya que gestionan 1,4 kW de potencia a través de 230 sensores y 100 calentadores, asegurando la supervivencia de los astronautas en las extremas condiciones del espacio.
La empresa Alter, por su parte, ha certificado componentes electromecánicos esenciales del módulo y evalúa la implementación de tecnología LED para equipar el futuro campamento base lunar.
En cuanto a la simulación y el soporte en tierra, la compañía GMV ha desarrollado la arquitectura de software que gestionará las anomalías durante la misión y ha capacitado a la tripulación en Houston sobre el sistema EveryWear, que monitoriza la salud de los astronautas. Además, HV Sistemas ha diseñado los bancos de pruebas hidráulicos y neumáticos que han validado en tierra el Subsistema de Almacenamiento de Consumibles, simulando el comportamiento de las válvulas de agua y oxígeno de la nave.
El ingeniero malagueño Carlos García-Galán ha sido nombrado program executive de la futura base lunar permanente, un proyecto que se prevé completamente desplegado para 2032. García-Galán, con más de 27 años de experiencia en vuelos tripulados, supervisa la transición de la NASA desde las fases de prueba hasta el establecimiento de la primera colonia humana estable fuera de la Tierra.














