José Antonio Millán, lingüista y exdirector del Centro Virtual Cervantes, advierte sobre la creciente invasión de textos generados por inteligencia artificial en el mundo editorial. Según Millán, estamos ante un cambio de magnitud histórica comparable a la llegada de la imprenta o internet, pero con una particularidad: la proliferación de libros y reseñas que no han sido escritos ni revisados por personas reales.
La plataforma canadiense Kobo rechazó en 2025 casi la mitad de los libros recibidos en su programa de autopublicación, la mayoría generados total o parcialmente por IA. En este contexto, Millán señala que la escritura manual podría convertirse en un test de Turing analógico, una forma de demostrar la humanidad detrás del texto. Tener una letra clara y cuidada hoy en día es una muestra de formación y resistencia ante la avalancha digital, comenta el experto. Incluso, los hijos de tecnócratas estadounidenses continúan recibiendo educación donde se refuerza la caligrafía y otras actividades manuales, conscientes del valor único de estas habilidades.
Millán también destaca que, paradójicamente, los registros digitales resultan más efímeros que los manuscritos físicos. Recuerda que conserva objetos familiares escritos a mano, como cartas y agendas, que hoy son casi inexistentes en formato electrónico. La durabilidad del soporte físico frente a la volatilidad de los formatos digitales, que requieren cambios constantes para mantenerse accesibles, es una ventaja clara del manuscrito.
Además, la escritura a mano aporta una conexión especial con el libro. La presencia de firmas, subrayados o notas marginales generan un vínculo personal que difícilmente se puede replicar en los libros electrónicos. Millán pone ejemplos de filósofos que han dejado anotaciones irónicas al margen de textos, una huella imposible de conservar en formatos digitales actuales.
En cuanto a la comparación histórica, el lingüista recuerda que el miedo ante la masificación de libros cuando apareció la imprenta fue similar al actual temor por la proliferación de textos sintéticos. Sin embargo, la escritura manual no desapareció con la imprenta, y tampoco parece estar siendo completamente sustituida por la escritura digital, aunque la industria editorial sí ha sufrido una transformación profunda.
Millán señala que la industria editorial ha cambiado, con un incremento notable de ficciones autopublicadas y la limitación impuesta por Amazon para controlar el número de libros autopublicados por autor y día, además de la obligación de declarar si el contenido ha sido generado por IA. Este fenómeno ha dado lugar a las llamadas knockoff books, que son biografías o resúmenes falsos que intentan colarse entre los resultados de búsqueda, generando un daño reputacional importante a los autores originales.
El lingüista recuerda que la escritura es un salto evolutivo crucial para la humanidad. Aunque hablamos desde hace decenas de miles de años, la escritura tiene apenas unos miles de años, y ha sido esencial para controlar territorios, formar sociedades y desarrollar grandes culturas, como la española en la época de Felipe II o la literatura clásica griega.
Millán explica que escribir a mano implica una actividad manual compleja que involucra la coordinación espacial y motriz, muy diferente a la mecanografía. Estas diferencias favorecen el desarrollo del pensamiento lógico y la capacidad de organizar ideas, aspectos que la escritura en teclado limita.
Por último, el lingüista asegura que, aunque en Occidente la escritura manual esté en declive, en muchas partes del mundo millones de personas seguirán escribiendo a mano. Incluso en nuestras ciudades, es frecuente ver a jóvenes que mantienen una relación especial con la escritura manual y no parece que esta práctica vaya a desaparecer completamente.













