Google cede su inteligencia artificial al Pentágono pese a la oposición interna

Más de 600 empleados de Google rechazan entregar IA para usos militares sensibles

Google ha cerrado un acuerdo confidencial con el Pentágono para suministrar su tecnología de inteligencia artificial, según reveló el medio estadounidense The Information. Esta alianza permitirá al Departamento de Defensa de Estados Unidos utilizar los modelos de IA de Google, conocidos como Gemini, para gestionar redes clasificadas y apoyar funciones gubernamentales que incluyen tareas tan delicadas como la selección de objetivos militares y la planificación de misiones.

Este movimiento posiciona a Google junto a otras compañías que ya han colaborado con el ejército estadounidense en materia de inteligencia artificial, como OpenAI y xAI, la empresa de Elon Musk. En años recientes, estas firmas han firmado contratos para entregar sus desarrollos de IA generativa a agencias gubernamentales bajo condiciones clasificadas.

En 2025, Google, OpenAI y Anthropic suscribieron un acuerdo conjunto valorado en cientos de millones de dólares para facilitar aplicaciones de inteligencia artificial al departamento dirigido por Pete Hegseth. Sin embargo, la polémica surgió cuando Anthropic decidió limitar el uso de su tecnología para prohibir la creación de armas autónomas y sistemas de vigilancia masiva, lo que provocó el veto de la Casa Blanca contra esta compañía.

El pacto entre Google y el Pentágono incluye una cláusula que prohíbe usar la IA para vigilancia social o armas autónomas sin supervisión humana, pero a diferencia del acuerdo con Anthropic, Google no tendrá control ni potestad para vetar las decisiones del gobierno en relación al uso de su tecnología. Esta falta de límites ha generado un fuerte rechazo dentro de la propia empresa.

Más de 600 empleados de Google han firmado una carta dirigida a Sundar Pichai, consejero delegado de la compañía, en la que exigen que se rechace cualquier trabajo clasificado con el Pentágono. En el escrito, los trabajadores subrayan que quieren que la inteligencia artificial sirva para beneficiar a la humanidad y no se utilice en contextos que consideren inhumanos o potencialmente dañinos. Advierten que sin una negativa clara, usos perjudiciales podrían llevarse a cabo sin que la empresa pueda intervenir.

Desde Google, sin embargo, defienden que proporcionar acceso a sus modelos de IA a través de su infraestructura y bajo prácticas estándar del sector representa un compromiso responsable para apoyar la seguridad nacional estadounidense. Aun así, la controversia interna refleja el dilema ético que enfrentan las grandes tecnológicas al colaborar con instituciones militares y gubernamentales.

Redacción

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