El ambicioso proyecto de Arabia Saudí, conocido como Neom, ha cambiado radicalmente su enfoque. La famosa ciudad lineal The Line, que se planeaba como un modelo de sostenibilidad y diseño urbano, ahora se convertirá en un gran centro de datos y desarrollo de inteligencia artificial.
Inicialmente, The Line estaba concebida para extenderse a lo largo de 170 kilómetros, eliminando coches y emisiones de carbono. Sin embargo, el nuevo plan limita su extensión a solo 2,4 kilómetros. Esta reorientación responde a los altos costos y las complicaciones técnicas que han surgido en el camino.
Desde su anuncio en 2017, Neom ha sido visto como un pilar esencial en la estrategia de Arabia Saudí para diversificar su economía y reducir la dependencia del petróleo. La idea de construir una ciudad futurista en medio del desierto atrajo la atención mundial, pero la realidad ha demostrado ser más desafiante de lo previsto.
Según Financial Times, un análisis interno del proyecto que duró un año concluyó que la visión original era demasiado costosa. Este cambio de rumbo ha sorprendido a pocos, pero la transformación de The Line en un centro de datos se presenta como una solución más práctica. La ubicación del proyecto, que cuenta con acceso al mar Rojo, facilitará el uso de agua para la refrigeración de los sistemas de datos en el desierto, una necesidad crítica para cualquier centro de datos.
Esta nueva estrategia no solo permite aprovechar infraestructuras ya en construcción, sino que también fomenta el desarrollo de la tecnología y la inteligencia artificial en el país. La decisión de recortar el proyecto ha sido un reconocimiento de que los sueños de modernidad deben enfrentarse a las realidades económicas.
El Guardian ya había anticipado en 2024 que el alcance de The Line se reduciría significativamente. Con este ajuste, la población estimada que podría albergar también se ha visto afectada, disminuyendo a unos 300.000 habitantes.
Así, Arabia Saudí parece optar por una visión más realista y beneficiosa desde el punto de vista económico, dejando atrás una fantasía que se había ido desinflando con el tiempo.














