La expresidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet del PSC, ha manifestado su incapacidad para seguir las sesiones del Congreso durante los últimos dos años. Según sus declaraciones en una entrevista con El Periódico, la razón es que «me dolía demasiado» debido a la «violencia verbal» que percibe en el ambiente político.
Batet ha señalado la importancia de involucrar a la ciudadanía en la política y ha criticado actitudes que buscan «la destrucción de la persona». Este tipo de comportamientos, según ella, socavan el marco de convivencia y destruyen la credibilidad de la política, lo que le causa una profunda tristeza.
Durante su mandato, Batet intentó fomentar un ambiente menos polarizado en el hemiciclo, alejando a los diputados de la lógica de amigo y enemigo. «Aquí todos ensalzamos la Transición, pero no la practicamos», ha declarado, haciendo hincapié en la necesidad de mejorar las relaciones entre los diferentes grupos políticos.
En su análisis sobre la situación actual del Congreso, Batet ha destacado que el PP se posiciona como el principal partido de la oposición, lo que le otorga un rol relevante y una gran responsabilidad en este contexto político.
A pesar de haber dejado la primera línea política en 2023, Batet ha lamentado que todavía recibe insultos en la calle, incluso en presencia de sus hijas, lo cual considera muy desagradable. Esta experiencia refleja el clima de hostilidad que se vive en la política española en la actualidad.

























