La imagen ha sido ampliamente difundida: un grupo de pastores evangélicos, en su mayoría blancos, se reúne en el despacho oval para orar por el bienestar de las tropas. En el centro de la escena, el presidente Donald Trump se encuentra sentado, con los ojos cerrados mientras estos pastores le imponen las manos. La falta de símbolos cristianos en la imagen resulta notable, así como la presencia de banderas marciales y un retrato de Reagan al fondo, junto a cortinas doradas y algunos libros.
Para aquellos que no son nativos, esta fotografía genera un fuerte sentimiento de extrañeza. Algunos han etiquetado esta escena como teocrática. La presencia de la religión en la vida estadounidense siempre ha suscitado asombro, especialmente entre los europeos. El observador Tocqueville quedó impresionado por cómo en Estados Unidos el apoyo a la separación entre la Iglesia y el Estado coexistía con un fervor religioso notable, algo impensable para sus contemporáneos franceses.
Años más tarde, Marx también expresó su sorpresa en «La Cuestión Judía», señalando que la religión en Estados Unidos no representa el espíritu del Estado, sino que es la esencia de la diferencia. Sin embargo, previó que la secularización traería consigo un florecimiento religioso sin precedentes. Pero, ¿es realmente la religión la esencia de la diferencia en la sociedad estadounidense?
El presidente James Madison contemplaba el futuro religioso de su nación como un mercado de religiones protestantes, donde ninguna de ellas podría prevalecer sobre las demás. En cambio, otro de los padres fundadores, Thomas Jefferson, anticipaba un futuro de unidad. Hasta ahora, parece que se ha cumplido más la visión de Madison.
Regresando a la fotografía, es evidente que una pluralidad de pastores de diversas confesiones acuden a la llamada del presidente. Esta imagen refleja una conciencia sobre la predestinación de la nación, algo característico de las grandes corrientes religiosas estadounidenses, como el mormonismo. Harold Bloom propuso que, más allá de la pluralidad evangélica, existe un fenómeno post-cristiano, una creencia gnostica que se asemeja al orfismo, donde un Dios individual se comunica directamente con los estadounidenses.
Bloom afirmó que Estados Unidos ya no es una nación construida sobre una pluralidad cristiana, sino que está definida por una religión unitaria y oculta. No obstante, falleció sin haber presenciado un hecho curioso: los católicos, que han sido históricamente la minoría religiosa más perseguida en el país, se han convertido en la creencia mayoritaria. Esta situación ha generado temores en el pasado, ya que la Iglesia católica, apostólica y romana, podría haber representado un contrapoder político y moral. Sin embargo, en la mencionada fotografía, no se observa la presencia de ningún sacerdote católico, a pesar de que el papa León XIV nació en Chicago.

























