El mundo del periodismo español se encuentra de luto tras el fallecimiento de Fernando Ónega, a los 78 años, ocurrido este martes. Reconocido como una de las voces más influyentes de la democracia en España, Ónega dejó una huella imborrable en la comunicación del país.
Nacido el 15 de junio de 1947 en Mosteiro, una pequeña aldea del municipio lucense de Pol, Ónega se describía con una frase que reflejaba su esencia: «Periodista y gallego, aunque no sé en qué orden. Lo demás es anecdótico». Hijo de agricultores, comenzó su trayectoria periodística a una edad temprana, publicando su primer trabajo a los 13 años en «La Noche» de Santiago de Compostela. A los 15, ya firmaba una página semanal en «El Progreso» de Lugo, donde entrevistaba a artistas que visitaban el Gran Teatro.
La carrera de Ónega alcanzó un hito significativo en mayo de 1977, cuando fue nombrado director de prensa y portavoz de la Presidencia del Gobierno en el primer gabinete de Adolfo Suárez. Desde su pluma surgieron muchos de los discursos más emblemáticos de Suárez, incluido el famoso «Puedo prometer y prometo», que resonó en las primeras elecciones democráticas de España. También es recordado por su frase que sintetizaba un momento crucial: «Vamos a elevar a la categoría política de normal lo que a nivel de calle es simplemente normal».
A lo largo de su carrera, Ónega recibió numerosos reconocimientos, entre ellos, el Premio Ondas en varias ocasiones y la Antena de Oro en 1994. Su trabajo en «Noticias de Telecinco» le valió el Microfono de Oro en 2007. Más recientemente, fue galardonado con la distinción de Honor 2024 de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM).
Su última colaboración se dio en el programa «Más de uno», dirigido por Carlos Alsina en Onda Cero, donde ofreció un análisis diario de la actualidad. En su despedida de la radio en septiembre de 2022, Ónega expresó su dedicación al periodismo con una frase que parecería un epitafio: «No he disfrutado de un solo puente en toda mi vida».
Una semana antes de su fallecimiento, recibió el XXXIX Premio de Periodismo de El Correo y la Fundación Vocento por su artículo «Salvar las instituciones», publicado en «La Vanguardia», un galardón que ahora se convierte en un homenaje póstumo a su legado.

























