El PSOE se prepara para afrontar el juicio relacionado con el caso de las mascarillas, que involucra al exministro José Luis Ábalos y su asesor Koldo García. La formación política enfrenta este proceso con la esperanza de que se esclarezca toda la verdad, asegurando que no tienen nada que ocultar.
Desde el partido, se manifiestan con una postura clara: «Esperamos que se haga justicia». A pesar del resentimiento que esta situación ha generado por la mancha de corrupción que pesa sobre ellos, los socialistas están convencidos de haber actuado con una política de «tolerancia cero» hacia la corrupción. Se proponen pasar página con este juicio, esperando que «quien la haya hecho que la pague».
Los socialistas son conscientes de que el daño político ya ha tenido lugar, aunque no se atreven a afirmar que esta situación esté del todo amortizada. Aun así, desde la sede federal se transmiten mensajes de tranquilidad, subrayando que «no tenemos nada que esconder» respecto a la defensa del exsecretario de Organización. Además, se intenta distanciar a Ábalos del PSOE actual, considerándolo como alguien que «no forma parte del partido».
Desde Moncloa, se contrasta este juicio con el caso Kitchen, que afecta al PP, argumentando que este último ejemplifica cómo la corrupción se ha institucionalizado bajo su mandato. «Nadie está libre de tener un caso de corrupción, la cuestión es cómo reaccionas ante ello», aseguran desde el Gobierno, quienes enfatizan que no aceptan lecciones de la oposición.
El juicio no solo se centra en el presunto «pelotazo» de 16 millones de euros, sino también en las supuestas compensaciones obtenidas por Jesíca Rodríguez, ex pareja de Ábalos, gracias a la adjudicación a la empresa Soluciones de Gestión para la compra de mascarillas. Cuando Ábalos fue encarcelado, se enfatizó que no era un diputado socialista, sino uno del grupo Mixto, tras su expulsión en 2024 por presuntas irregularidades.
Este nuevo revés para los socialistas llega tras la detención de Santos Cerdán, sucesor de Ábalos en la secretaría de Organización, lo que ha generado ciertas tensiones dentro del partido y entre sus socios parlamentarios. La línea roja para el PSOE sigue siendo que los casos de corrupción no afecten la financiación del partido. Desde Ferraz, se asegura que todo ha sido investigado y que no hay información que comprometa al partido.
El temor a un Gobierno del PP y Vox ha llevado a los socialistas a apretar filas y a reforzar su mensaje de responsabilidad histórica. En este contexto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, buscará reafirmar el papel de España en la cumbre progresista de Barcelona, que se celebrará en abril, donde se pretende posicionar como un referente en la oposición a corrientes políticas reaccionarias.
























