Los recientes resultados electorales en Castilla y León han dejado claro que el PP ha sido el gran beneficiado, logrando un incremento de dos escaños, cuatro puntos porcentuales y aproximadamente 60.000 votos. Este crecimiento parece haber sido a expensas de Ciudadanos, que en 2022 había conseguido un escaño y más de 54.000 votos.
Por su parte, el PSOE también ha aumentado su representación en dos escaños, aunque su ganancia es mínima, con apenas 17.000 votos y un 0,7%. Este leve ascenso se produce tras la pérdida de siete escaños en las elecciones anteriores. El debilitamiento de la izquierda es evidente, ya que Podemos, que en 2022 obtuvo más de 61.000 votos y un 5%, se ha visto reducido a un 0,7% y alrededor de 9.000 votos. Una parte de su electorado ha migrado hacia IU-Sumar, que ha alcanzado un 2,2% con cerca de 28.000 votos.
Si se suman los votos del PSOE y los de las formaciones comunistas, las cifras se acercan notablemente a las de Podemos en 2022. En cuanto a Vox, este partido ha visto un ligero crecimiento, pasando de 13 a 14 escaños y aumentando su número de votos de 213.000 a 234.000, lo que representa un incremento del 17,5% al 19% de los sufragios.
Este ascenso moderado de Vox puede estar influenciado por el impacto de la estrategia de Alvise, cuyos votantes son, en su mayoría, ajenos a las ideologías rojas o liberales. Si los 17.000 votantes de SALF se hubieran unido a Vox, el partido podría haber conquistado escaños del PSOE en provincias como Zamora, Valladolid y Segovia, alterando así la narrativa de estas elecciones.
Finalmente, el provincialismo en Castilla y León, que había cobrado fuerza en el contexto de la España vaciada, parece estar en declive. La plataforma ¡Soria ya! ha perdido dos de sus tres procuradores, y las expectativas de los leonesistas y abulenses no se han materializado. La izquierda, por lo tanto, pierde otro mito movilizador.
En conclusión, por primera vez en democracia, el PSOE se encuentra sin apoyo a su izquierda para formar alianzas que le permitan desplazar al vencedor de los comicios. Por el contrario, la derecha, que históricamente no había superado el 52% del voto con un solo partido desde 1995, ha conseguido sobrepasar el 55% en un contexto dominado por el discurso de la izquierda. Esta mayoría podría abrir la puerta a un cambio significativo que, a nivel municipal, autonómico o gubernamental, deshaga el legado del sanchismo.
























